El Folk de Fran. Influencer de la tradición palentina

Francisco Calvo Manzanares es el artífice de El Folk de Fran, un blog visual que comparte en Redes Sociales y desde donde difunde no sólo la indumentaria tradicional, sino también la belleza de Palencia y la comarca de Tierra de Campos, situadas en la Comunidad Autónoma de Castilla y León (España). La llamada del folk en Francisco empezó a edad temprana, 6 años, cuando comenzó a bailar “Más ya conocía el repertorio del grupo local por un CD del ATO de Palencia -comenta el Fran-. El grupo de danzas de Villada es uno de los más antiguos de España y, a pesar de haber sufrido parones en el tiempo, sigue en activo. Surgió en 1939 y se mantuvo como el más importante y destacado de la provincia hasta los años cincuenta. Es destacable porque el repertorio es eminentemente local y su traje, dio lugar a través de una evolución (mala) al de palentina”.

Como suele ocurrir en muchas ocasiones dentro de los aficionados al baile tradicional, mientras que unos se limitan simplemente a bailar, otros intentan profundizar en el tema. “Dentro de algunos grupos, siempre hay alguna persona a la que le nace un interés por ir más allá, por conocer más. Y comienza a indagar: a preguntar a gente mayor por sus vivencias, por las canciones, por prendas antiguas…”. Y ese es su caso. Con la información recopilada y asimilada, Francisco ha sabido sacarle mucho partido en Redes Sociales.  Sus publicaciones pueden verse en Facebook (Francisco Calvo Manzanares) e Instagram (@elfolkdefran). Además Francisco ha escrito varios artículos en publicaciones -Cadena Ser de Palencia y la revista de la Fundación Cardenal Cisneros de Cisneros- que pueden leerse en Internet. 

Esta fotografía y la de arriba, pertenecen a la conferencia «La indumentaria tradicional villadina. Análisis y nuevas aportaciones». 

A Francisco le gusta el trabajo de campo, charlar con los vecinos aquí y allá. “Me encanta y enriquece entrevistar a los vecinos y escuchar con emoción sus recuerdos, pero leer documentación antigua también me gusta y es muy importante hacerlo. Un buen estudio debe combinar las entrevistas, el hallazgo de piezas antiguas, los documentos fotográficos y las fuentes de archivo”. En los talleres y conferencias que imparte es muy relevante el feedback con los asistentes. “Estoy muy agradecido a los informantes porque ellos han sido la base de todo. Siempre suelo tener buena respuesta, pero siempre depende del tiempo que haga y la época del año en que se realice el acto. Es cierto que me gustaría que asistiera más gente joven, pero siempre agradecido”.

Por tierras castellanas

Su lugar de trabajo es Palencia porque es su provincia, y Tierra de Campos porque es su comarca. Su pueblo es Villada, que es el principal lugar estudiado debido a la cercanía y al mayor conocimiento desde dentro, pero al estar en el límite con León y Valladolid, también tiene material de localidades de esas provincias. Y no sólo se centra en la indumentaria, también en la arquitectura o la música. “Diría que mi trabajo es extenso y complementario. En el mundo en el que actualmente vivimos, las redes sociales son un objeto muy efectivo si se le da un uso adecuado. Es interesante utilizarlas por varios motivos: uno de ellos es la gran cantidad de personas que no viven en el pueblo o la zona y, mediante las redes, pueden disfrutar recordando su tierra; llegar a todo el público independientemente de dónde sea y permitir que conozcan el patrimonio de la zona. Actualmente hay muchas cuentas dedicadas a la difusión de la tradición o el arte y es un deleite para aquellos que disfrutamos viendo ese tipo de publicaciones. Por otro lado también es importante realizar actos que dan una cercanía con el público y la gente, sobre todo la mayor, disfruta mucho de estas sesiones. Mi ámbito de trabajo es amplio. Me centro en la indumentaria o la tradición oral mayormente, pero el patrimonio religioso o artístico también los incluyo en mis estudios así como la historia. Todo es importante y complementario ya que se condicionan entre sí”. 

Francisco Calvo Manzanares ataviado con trajes palentinos.

Y por supuesto, dar visibilidad a las tierras palentinas. “Creo que Tierra de Campos tiene un potencial enorme y muy desconocido.El objetivo es ponerlo en el mapa y ojalá algún día la oferta turística en la zona aumente porque casi todos los pueblos tiene alguna joya digna de admirar”. Y, cómo no, atraer a las nuevas generaciones hacia el apasionante mundo del trate tradicional. “Ese es uno de los objetivos de la difusión en redes sociales. También es importante que, dentro de la educación, la tradición tenga su presencia. Hasta el momento es mínima y ese es un problema. No todos los niños crecen en familias que se interesan por nuestras raíces y por ello deben recibir estos conocimientos a través de la educación. Hasta que no se estandarice, animo a todos los colegios e institutos a organizar jornadas donde se muestre”.

Ese gran desconocido

El traje tradicional palentino es menos reconocible que el de otras provincias pero no menos hermoso e interesante. “Destacaría en general en la mujer:  peinados de moños de rosca o de picaporte, así como el uso del pañuelo a la cabeza -no solo en la Montaña palentina- y el gusto por tocarse (cubrirse) con pañuelo la cabeza. Manteos de vuelta o zagalejos y manteos: lisos, picados, bordados, estampados u ornados con tiranas. De color encarnado, pajizo, azul, morado, verde… (variedad cromática). Al cuerpo tanto jubones como justillos también de diferentes tejidos. Uso de pañuelos y mantones al talle (de merino, de mil colores, del ramo, de damasco, de indiana…) y en Tierra de Campos gusto por llevar pañuelo al cuello. Collares de cuentas con medallas y relicarios. pendientes de polca, de a tres, de botón, gitanillas… Medias de diferentes colores y mandiles de diferentes tejidos. Quitafríos y mantones de capucha como abrigo”.

Lamentablemente, Palencia no es una zona donde se haya mantenido talleres artesanales que se dediquen a la confección de trajes. “De hecho, la gente muchas veces se hace su propia ropa y en la mayoría de ocasiones desde el desconocimiento del modo antiguo de las piezas no respetando el gusto antiguo, ni los patrones”.

A la izquierda, mujer vestida al modo de finales del siglo XIX para la conferencia «Con mi jubón mis lazos y mi basquiña: La voz de un pueblo». A la derecha, mujer con el traje típico palentino.

Mientras que el traje masculino estaría compuesto por: “Sombrero y en ocasiones, pañuelo a la cabeza. Chaqueta y chalecos de diferentes colores y textiles. Fajas de diferentes colores. Calzones y pantalones. Zapatos, botas, albarcas y capas, mantas y tapabocas para el frío. En una visión general de toda la provincia hay que destacar la variedad cromática y de tejidos. Así como el uso de diferentes prendas según el tiempo (si hacía frío) y la situación (el día de la función o la boda)”.

Francisco también resalta que han sido las mujeres, en general, las encargadas de mantener el patrimonio indumentario familiar. “Vivimos en una zona donde el hombre rechaza especialmente vestirse de esa manera. Ha quedado muy encajonado a las mujeres y de los pocos hombres que se interesan algunos no lo hacen para que no se los tache de homosexuales -apunta Francisco-. Quedan muchas barreras por romper porque el folklore es de todos y lo único que importa es disfrutar de él”.