Alalá y el arte de vestir la memoria de Galicia

Para entender el presente de la firma de indumentaria tradicional galega Alalá, es imprescindible volver la vista atrás. La marca no nació con el objetivo de fabricar prendas de ropa, sino con el firme propósito de conservar la memoria histórica de un pueblo. Su creador, Alex Regueiro, acumula más de treinta y tres años dedicados al sector textil, una trayectoria vital estrechamente ligada a la costura, la investigación y la docencia. Para él, la indumentaria tradicional es una fuente histórica extraordinaria capaz de explicar cómo vivían, trabajaban y se relacionaban nuestros antepasados.

Este proyecto, sin embargo, no se entiende sin su dimensión compartida. Alfredo Iglesias, marido de Alex, fue pieza fundamental en la creación del taller y en esos primeros pasos. Compartían la misma sensibilidad hacia la cultura gallega, el patrimonio y el valor de los oficios artesanales. Tras su fallecimiento en 2021, su memoria quedó ligada para siempre al ADN de Alalá. Hoy, esa visión compartida continúa viva no solo en el taller, sino también a través de la Asociación Cultural Alfredo Iglesias, una entidad creada para promover, proteger y divulgar el patrimonio cultural gallego, reconociendo el trabajo de investigadores, artesanos y creadores que mantienen viva la memoria colectiva.

Investigación y rigor histórico

El nombre de la firma no es casualidad; evoca el alalá, el canto más antiguo y primitivo de la música tradicional gallega. Como explica el propio Alex, este canto «representa una de las expresiones más antiguas y profundas de la cultura gallega. Es aparentemente sencillo, pero encierra siglos de memoria colectiva». De la misma manera que el canto conecta el presente con las generaciones pasadas, cada pieza confeccionada en el taller busca mantener ese vínculo inquebrantable con la historia.

Cada uno de los trajes de Alalá lleva detrás un importante trabajo de investigación y documentación.

El proceso para asegurar el rigor histórico de cada diseño ha sido largo y continúa hoy en día, pues la investigación textil es un camino que nunca termina. Desde los inicios del taller, Alex rechazó repetir lo que otros daban por sentado y prefirió acudir directamente a las fuentes primarias: fotografías antiguas, pinturas, archivos, inventarios de época y piezas originales conservadas en museos y colecciones particulares. Analizar prendas auténticas resultó clave, ya que «los tejidos, las costuras, los cortes y los acabados cuentan historias que muchas veces no aparecen en los libros». Bajo esta premisa, el diseñador defiende una filosofía irrenunciable: «La tradición no se conserva repitiendo. La tradición se conserva comprendiendo«.

Esta honestidad con la historia es lo que diferencia a Alalá y la ha convertido en un referente. Su compromiso se basa en trabajar desde la documentación y no desde la ocurrencia, huyendo de entender la indumentaria como un simple disfraz o un conjunto de elementos intercambiables según las tendencias. Para Alex, la tradición siempre ha evolucionado, pero tiene claro que «para interpretar algo primero hay que conocerlo. Solo desde el conocimiento es posible crear, enseñar o divulgar con responsabilidad».

El alma de la indumentaria gallega

En una época dominada por la producción industrial y la llamada fast fashion, en Alalá defienden firmemente la maestría de la artesanía. La pérdida de una técnica manual no implica solo dejar de fabricar un objeto, sino perder conocimientos acumulados durante generaciones sobre materiales, herramientas y formas de entender el mundo. Frente a la velocidad contemporánea, el taller reivindica el valor del tiempo, la observación y el trabajo bien hecho.

Entre las numerosas técnicas históricas, complejas y singulares que dominan en el taller destaca la elaboración de agremanes y pasamanerías tradicionales, elementos cruciales en la ornamentación textil gallega. También realizan bordados históricos, confección manual de complementos y diversos acabados antiguos. Con todo, el creador destaca que la mayor dificultad no radica en la ejecución técnica en sí, sino en «comprender cómo se realizaba originalmente y cuál era su función dentro de la pieza».

La selección de los materiales es otra de las piedras angulares de la firma, ya que un tejido tiene el poder de modificar por completo el carácter de una prenda. En el taller se priorizan fibras naturales como la lana, el lino, la seda o el algodón. Aunque no siempre es posible hallar exactamente los mismos materiales de hace dos siglos, se busca reproducir con exactitud sus cualidades, comportamiento y aspecto general.

 La Asociación Cultural Alfredo Iglesias fue creada para promover, proteger y divulgar el extenso patrimonio cultural gallego.

En cuanto a las tipologías, en Alalá confeccionan tanto indumentaria de diario como ricos conjuntos de gala, tanto para hombre como para mujer, abarcando recreaciones de distintas áreas geográficas. Lo que más fascina a Alex es la inmensa diversidad de Galicia, criticando que a menudo se hable del «traje gallego» como una realidad única cuando, en verdad, cada comarca, época e incluso nivel económico se reflejaba en el vestir. Además, al ser la indumentaria un ecosistema que requiere de otros oficios, el taller colabora activamente con orfebres, sombrereros, carpinteros, zapateros y artesanos del cuero gallegos. “Galicia cuenta con profesionales extraordinarios y siempre que es posible colaboramos con ellos o recomendamos su trabajo”.

Seña de identidad de un pueblo

Galicia vive su tradición con una intensidad desbordante en romerías, foliadas y festivales. El secreto de que este sentimiento permanezca tan vivo es que la tradición no está encerrada en los museos, sino que forma parte de la vida cotidiana a través de la música, la lengua, las fiestas o la gastronomía. “Además, los jóvenes están descubriendo que tradición y modernidad no son opuestas y que conocer el pasado no limita el futuro, sino que lo enriquece».

La consideración social ha experimentado un cambio radical. Se ha pasado de ver el traje tradicional como un simple uniforme de grupo de baile —cuya labor de conservación, no obstante, Alex pone en valor— a valorarlo como una verdadera seña de identidad colectiva, etnográfica y patrimonial. Por ello, a la hora de vestir a un cliente, el punto de partida es siempre la fidelidad histórica

 En Alalá defienden firmemente la maestría de la artesanía por eso trabaja con profesionales de Galicia.

A partir de ahí existe margen para interpretar determinadas cuestiones, exactamente igual que ocurría en el pasado. “Las personas elegían colores, tejidos, adornos o joyas en función de sus posibilidades económicas y de las modas de cada momento”, pero siempre que esas decisiones «se apoyen en evidencias históricas y no en interpretaciones arbitrarias».

La satisfacción de dar

La labor didáctica es otra de las misiones imprescindibles de Alalá. La enseñanza surgió de forma natural ante el interés del público por aprender patronaje, confección y técnicas decorativas tradicionales. “Comprendí que compartir el conocimiento era tan importante como conservarlo”. Hoy en día, la formación es un pilar esencial del taller, donde acude un alumnado muy diverso, desde principiantes hasta profesionales del sector.

Los alumnos llegan atraídos por la complejidad de la costura antigua, y el mayor desafío para Alex es enseñar a personas habituadas a las dinámicas de la costura moderna: «Quizás recuperar la paciencia. Vivimos en una sociedad acostumbrada a la inmediatez». 

El diseñador enfoca sus clases para que el aprendizaje no sea solo terminar una pieza, sino asimilar el porqué de cada proceso, contribuyendo así a garantizar el relevo generacional de los oficios textiles en Galicia. “Ninguna persona puede garantizar el futuro de un oficio, pero sí puede ayudar a que el conocimiento continúe circulando. Ver cómo antiguos alumnos desarrollan sus propios proyectos o transmiten lo aprendido es una de las mayores satisfacciones que ofrece la docencia”.

Divulgación digital

Las redes sociales han transformado la manera de divulgar el patrimonio. “Durante años la tradición fue presentada como algo antiguo y distante. Hoy una fotografía, un vídeo o una explicación breve pueden despertar la curiosidad de miles de personas”. A través de su perfil de Instagram, alex_regueiro_, el creador ha encontrado una ventana idónea para la pedagogía y la investigación pública. No utiliza la plataforma únicamente como un escaparate comercial, sino para formular preguntas, analizar fotografías históricas, explicar técnicas y acercar la investigación a miles de personas.

En Alalá confeccionan tanto indumentaria de diario como ricos conjuntos de gala, tanto para hombre como para mujer.

Estas plataformas visuales han sido fundamentales para que el gran público y la juventud descubran la belleza de la indumentaria tradicional, despojándola de esa imagen antigua y distante que tuvo durante años. Asimismo, este altavoz digital ha tendido puentes con la diáspora gallega en América y Europa; emigrantes y descendientes que no buscan solo una prenda, sino «reconstruir una parte de su propia historia».

A través de las redes, Alex fomenta el pensamiento crítico para evitar malas interpretaciones y bulos históricos. Respecto a las corrientes actuales que fusionan la indumentaria tradicional con la moda contemporánea, se muestra abierto a que convivan y a que la tradición inspire propuestas actuales, siempre y cuando se distingan con claridad: «Lo importante es no confundir una reinterpretación artística con una reconstrucción histórica».

En este sentido, lo que más alarma al alma máter de Alalá no es un error involuntario, sino la falta de rigor: «Lo que más me preocupa es cuando se sustituye la documentación por la ocurrencia. Galicia posee un patrimonio extraordinario y merece ser tratado con rigor. La historia no funciona por repetición ni por votación popular. Funciona a través de evidencias».

El futuro de los oficios artesanales

Al mirar hacia el futuro, Alex Regueiro identifica la pérdida de conocimiento como la principal amenaza para la artesanía textil gallega. Cuando un artesano desaparece sin haber transmitido su legado, “se pierden también técnicas, procesos y formas de entender el trabajo que tardaron siglos en construirse”, por lo que considera urgente apostar por la formación, la investigación y la dignificación del sector.

Para el creador de Alalá, el objetivo final va mucho más allá de la costura. Su deseo es que quien vista una de sus piezas sienta que forma parte de algo mucho más grande, un legado donde cada hilo y cada costura contienen la memoria de generaciones enteras. «Al final, nuestro trabajo no consiste únicamente en confeccionar indumentaria. Consiste en ayudar a que una parte de la memoria de Galicia continúe viva. Esa ha sido siempre la razón de ser de Alalá y también el compromiso que seguimos manteniendo con las generaciones futuras», concluye.

Alalá. San Domingo, 81. 15886, Teo, A Coruña.