Jorge El del Llorón. Claveles, tribales y tradición

Me apasiona explorar cómo las nuevas generaciones de creadores reinterpretan la tradición europea sin perder el respeto por sus raíces. Un claro ejemplo de este equilibrio es Claveles y Tribales, firma de Jorge El del Llorón, un artista, ilustrador y tatuador sevillano que ha logrado unir el lenguaje urbano con una de las piezas más icónicas de la indumentaria tradicional de Sevilla: el mantoncillo bordado.

Hablo con él sobre su trayectoria, el simbolismo de sus obras y el minucioso proceso artesanal detrás de sus piezas enrejadas a mano.

Reencuentro con la identidad andaluza

La trayectoria de Jorge transita entre las Bellas Artes, el grafiti y la búsqueda de un oficio directo. Su nombre artístico, de hecho, rinde homenaje a sus raíces familiares: «Es el mote que tenía mi bisabuelo en un pueblo de Córdoba porque tenía un problema en el lagrimal y no paraba de llorar. Toda esa rama de la familia somos los llorones«. Tras estudiar en Sevilla y Bilbao, y pasar por Madrid e Inglaterra, el alejarse de su tierra le hizo redescubrir la cultura andaluza con una mirada nueva.

Al regresar a Sevilla, su arte confluyó con el auge del de la «Neorrabia andaluza» o «Andalucismo joven«. Esta corriente traslada la reivindicación política al siglo XXI combatiendo el «extractivismo cultural» que reduce a Andalucía a una festiva «marca España» mientras sufre una constante periferia socioeconómica. Este movimiento promueve la reapropiación del orgullo de clase y dignifica el acento andaluz frente a los estereotipos cómicos de los medios estatales. Todo ello se articula fusionando la tradición de la artesanía sacra y el folclore con subculturas urbanas contemporáneas como el punk, el rap o el tatuaje, demostrando que la identidad andaluza es una realidad viva, compleja y con un potente motor de pensamiento crítico.

El mantón destaca en los tatuajes de temática andalucista de Claveles y Tribales

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Jorge empezó a plasmar esa emotividad y nostalgia en tatuajes e ilustraciones que conectaron profundamente con el público, lo que le llevó a diseñar portadas de discos, colaborar con la directiva de la Macarena y participar en campañas publicitarias.

Romper prejuicios a través de iconos

Jorge se ha caracterizado por dar una «vuelta de tuerca» contemporánea a la iconografía autóctona, como el clavel, la silla de enea, la copa de Jerez o las figuras flamencas, asociándolas a estéticas más agresivas como el punk o el imaginario de la muerte. «Representar ciertos elementos de otro modo es como cambiarlos de contexto, sacarlos de toda esa narrativa» comenta, explicando por qué tantas personas de su generación se sienten identificadas con su propuesta frente a las representaciones más arcaicas o folclóricas tradicionales.

Para el artista, no se trata necesariamente de una reivindicación rígida, sino de «una forma de cambiar los discursos o los prejuicios, de complejizar el concepto que puede tener la gente». Sus dibujos introducen realidades actuales, transformando la estampa clásica del balcón con geranios en una reflexión sobre el espacio público y la gentrificación: «Los balcones con plantas están ahí porque hay vecinas viviendo ahí».

Comprometido con su tiempo

Jorge es un artista muy consciente de los problemas sociales por eso, potencialmente con los símbolos, se pueden mandar mensajes de apoyo y compromiso. “Creo que hay mucha complejidad en ello, y más ahora con las redes sociales, porque es fácil caer en un eslogan vacío, en una cámara de eco, o en simplificar una lucha sumándote a cierto tipo de causas solo porque queda bien. Por eso, creo que el trabajo con la imagen es como trabajar con un texto, un vídeo o un poema: en su potencialidad puedes hacer lo que quieras y se puede llegar a impactar bastante, pero depende de qué mensaje haya, de cómo lo lances, desde dónde y a quién llegue.

Los mantoncillos bordados de Claveles y Tribales se pueden encargar en su Instagram.

El artista ha intentado ser lo más responsable en ese tema. “Llevo un tiempo en el que no me siento cómodo lanzando mensajes en Instagram porque esa red me parece una maquinaria donde estamos todos manejados como ratoncillos. No creo que sea el mejor canal; además, limitarse a crear una imagen que apele a la emotividad y añadirle un texto reivindicativo es algo muy simple que, verdaderamente, solo llega a quien ya opina como tú. Lograr una imagen que haga que alguien cambie de opinión con respecto a algo, o que tenga otra visión sobre el asunto, es muy difícil. Eso es lo realmente difícil. Y claro que se puede, pero requiere mucho más trabajo y una mayor profundidad”.

El mantoncillo como lienzo

El salto de la ilustración al textil comenzó a gestarse entre 2016 y 2017, cuando Jorge empezó a integrar elementos tribales de los años noventa en sus dibujos de mantoncillos. Sin embargo, materializarlos no fue una tarea sencilla. «Fue un proceso muy lento porque contactar con gente que hiciese mantoncillos de forma tradicional fue un poco complicado, y encima que quisiesen hacer tribales y los hiciesen bien. En la técnica de bordado tradicional no es cómodo hacer estos caracoles, estas puntas afiladas”.

Los murales de Jorge El del Llorón abordan temas que preocupan a la sociedad.

Tras varios intentos, Jorge encontró el aliado perfecto en Cantillana, una localidad sevillana con un arraigo histórico inigualable en la creación y enrejado de los mantones de Manila. El enrejado (el intrincado proceso artesanal de anudar los flecos) es una técnica tan potente como invisible para el gran público. Jorge defiende la necesidad de valorar esta labor frente a la producción industrial automatizada dirigida al turismo, aunque reconoce el debate interno que le genera la masificación de lo artesanal: «Cuando algo artesanal se vuelve grande también parece que se pervierte algo, pierde un poco de significado. Es bonito que las cosas pequeñas se mantengan en un culto».

La fusión de estilos en el bordado se manifiesta a través de un diálogo entre tres influencias clave: la herencia colonial, que remite al origen asiático del Mantón de Manila; la tradición sacra, inspirada directamente en los suntuosos mantones de las vírgenes de Semana Santa; y la cultura urbana contemporánea, que irrumpe con la agresividad de los tribales noventeros de estética cani y los alambres de espino.

Una prenda sin género

Al ser consultado sobre el papel del mantoncillo en la moda contemporánea y su versatilidad en el día a día, Jorge se muestra realista pero optimista. Considera que, aunque se han hecho intentos por trasladar los flecos a prendas diarias como sudaderas, todavía no se ha dado con la clave para que sea una prenda ponible en la cotidianidad debido a su delicadeza.

Los flecos de los mantoncillos de Claveles y Tribales se enrejan artesanalmente en la localidad sevillana de Cantillana.

Respecto a las barreras de género, el artista es tajante: aunque por tradición es una prenda que suele usar más la mujer, en sí no tiene género, solo existen roles impuestos. «Tenemos metido en la cabeza cómo añadirlo a una indumentaria femenina y hay menos ejemplos de cómo aplicarlo a un look masculino», explica. Él mismo rompe los esquemas vistiendo trajes de chaqueta complementados con el mantoncillo sobre el hombro: «Es cuestión de encontrar un punto en el que atraiga y que seduzca. la cuestión es encontrar los looks masculinos en los que poder lucirlo. Yo por ejemplo, lo he llevado con traje de chaqueta y queda muy bien».

Simbología crítica

Los motivos bordados en sus piezas (lágrimas, ojos, alambres de espino) encierran una fuerte carga crítica sobre la relación histórica entre Andalucía y el resto de España. «Colocar el ojo llorando y el alambre de espinos también es como darle la vuelta a esa simbología y elementos culturales que presumimos esconden un poco ese prejuicio que se nos tiene, o que se nos resuma solamente a eso. Hay una pena implícita porque Andalucía es un poco el circo para España». Para Jorge, existe una doble moral en la valoración de la cultura andaluza: «¿Se valora el flamenco? Bueno, se valora el dinero que trae el flamenco o cuando culturalmente se le da importancia, pero cuando es la cultura flamenca y las identidades flamencas, están denostadas«.

Actualmente, el artista produce estas piezas exclusivas estrictamente bajo encargo, permitiendo la elección de colores, debido a que compagina esta labor con su faceta de tatuador, ilustrador y profesor. Para Jorge, el textil tradicional es, sin duda alguna, un soporte artístico de primer orden con un enorme potencial político y emocional: «Es un formato como cualquier otro si lo comprendes, comprendes su uso y el simbolismo que tiene; lo puedes usar para expresar ideas crudamente». De hecho, nos adelanta en primicia que ya trabaja en una nueva pieza de corte artístico-político utilizando el mantoncillo como base. Habrá que seguirle la pista.