En pleno auge del diseño de raíz en España, Cojonuda Studio aterriza desde Burgos con una propuesta visual directa, fresca y profundamente pegada a la calle. El proyecto ha sabido descodificar el imaginario tradicional burgalés para sacarlo del circuito académico estático y trasladarlo a formatos del día a día como camisetas, tote bags, láminas o colecciones cápsula. Su trabajo confirma algo clave: la tradición sólo sigue viva si se habita, se viste y se comparte de forma natural, lejos de marcos rígidos o solemnes.
Dibujo, moda e indumentaria local
Félix y Santiago —pareja y tándem creativo desde hace años— conectan de forma orgánica sus trayectorias en el dibujo y el diseño textil. El propio nombre del estudio, lejos de buscar la provocación fácil, rescata guiños y conceptos locales que cobran sentido para quienes viven en Burgos o conocen bien Castilla. Crear desde el folclore local respondió a una postura de honestidad con su entorno: “Es lo que hemos visto y lo que estábamos viviendo al arrancar el proyecto; resulta mucho más estimulante crear para la comunidad que te rodea”.

El Tote bag de Cojonuda Studio decorado con imágenes de la cultura popular.
Su aprendizaje en indumentaria tradicional ha sido autodidacta pero riguroso, apoyándose en la transmisión oral de artesanos y especialistas ante la escasez de fuentes bibliográficas o estudios etnográficos en la zona. Visualmente, les mueve el valor material de la artesanía, el criterio en las combinaciones de texturas y el dinamismo plástico del baile regional cuando la saya gira al ritmo de las castañuelas; un universo formal atravesado por relatos colectivos e historias personales.
Tradición en movimiento
Frente a la idea obsoleta de la cultura popular como una pieza inalterable de museo, en el estudio defienden que el patrimonio evoluciona con cada generación. “El cambio no significa modernizar por imperativo, sino redefinir cómo se habita lo heredado”, explican. Su diagnóstico refleja bien esa convivencia actual: “Hoy la tradición se baila en vaqueros y se escucha en Spotify, pero también se viste con sayas y se bebe en porrón”.


Los soportes elegidos por Cojonuda Studio para plasmar sus diseños son funcionales, populares y asequibles..
Bajo esa premisa, el diseño gráfico encuentra en el folclore un archivo vivo con enorme pegada social. No ven una ruptura generacional con el pasado, sino un continuo histórico: si los artistas de siglos anteriores se inspiraban en los códigos visuales de plazas e iglesias, hoy se trabaja sobre esas mismas raíces utilizando nuevas herramientas y lenguajes gráficos.
Identidad castellana
Abordar el folclore castellano desde el diseño contemporáneo requiere desmarcarse de la narrativa oficialista y rígida que instrumentalizó la cultura popular durante la dictadura a partir de los años cuarenta. La propuesta de Cojonuda Studio rechaza el discurso regionalista excluyente para entender la tradición como un puente de conexión entre territorios vecinos.

Llevar elementos tradicionales en el día a día afianza la identidad.
Esa identidad tan enfocada genera dinámicas distintas según el público: mientras fuera de Burgos ciertos guiños locales como el término ‘cojonudo’ resultan enigmas que invitan a ser explicados, en la propia ciudad el lenguaje del estudio se integra con fluidez, dialogando con la catedral o los gigantones igual que lo hace el histórico lema medieval Caput Castellae («Cabeza de Castilla»).
Del traje regional a la moda urbana
Llevar estos conceptos al textil urbano responde a una razón práctica: una camiseta o una bolsa de tela permiten integrar la identidad regional en la rutina diaria de una forma en la que un traje histórico no puede hacerlo. No buscan abanderar una ‘democratización’ impostada —alquilar un traje tradicional o adquirir piezas artesanas sigue siendo accesible si hay interés—, sino ofrecer alternativas funcionales y de uso diario y de batalla.
Su catálogo incluye ya láminas, pegatinas, imanes y marcapáginas, y sumará próximamente prendas de abrigo para el crudo invierno castellano, piezas escultóricas y textiles de corte regional. En esa misma línea destaca su Gigantillo DIY, un proyecto pensado para activar el vínculo afectivo del público con los iconos locales a través del ensamblaje y la pintura en casa, huyendo del souvenir turístico convencional.


Las camisetas de Cojonuda Studio pueden llevarse tanto con jeans como con la saya tradicional.
El patrimonio inmaterial como la lírica tradicional —presente en láminas con textos del Himno a Burgos— ocupa un lugar central que buscan expandir gráficamente sin caer en el rótulo fácil. Con ese mismo respeto por el territorio, avanzan en la exploración del folclore de la provincia y zonas limítrofes, priorizando la producción de cercanía siempre que la logística comercial lo permite para que el impacto económico revierta en el entorno local.
La nueva escena musical
Un hito clave en su trayectoria ha sido la colaboración titulada Tipismo, desarrollada junto a la histórica agrupación Danzas Burgalesas Justo del Río. Esta alianza con una institución clásica comenzó desde el encuentro. “Empezamos hablando con alguna de sus integrantes y de ahí surgió la colaboración. Hay una admiración clara por su trabajo constante en la conservación de indumentaria, baile y música de la provincia”. Al destinar el 30% de las ventas a la asociación, buscan aportar un respaldo material tangible a quienes sostienen la base viva del folclore, logrando una acogida positiva tanto dentro como fuera del grupo.
Esa conexión con la raíz sintoniza también con la escena musical burgalesa actual —con proyectos como La M.O.D.A.—, donde la identidad local actúa como motor creativo: “Es muy inspirador diseñar escuchando a proyectos que integran el folclore en su propia propuesta”.
Emprender de forma independiente y con un marcado acento local en una ciudad media implica un esfuerzo constante, pero la respuesta del público y la vinculación con el proyecto compensan la exigencia. El horizonte de Cojonuda Studio pasa por seguir abriendo líneas de trabajo, conectar con la comunidad y crear desde el rigor, la honestidad y el respeto a la cultura popular.
