Pigeon Makes Art. Folclore eslavo, identidad queer y resistencia cultural

Kamila Kool es una ilustradora y dibujante de cómics polaca de identidad queer afincada en Gales. Su imaginario visual se inspira con frecuencia en los sueños y en el folclore, y centra gran parte de su obra en la revitalización y reinterpretación de los elementos de su herencia eslava. 

Su debut en el cómic llegó con Rusalka —una historia sobre una ninfa de agua eslava—, galardonada como Mejor Debut de 2021 por la Asociación Polaca de Cómics y distinguida con el Premio Polaco de Cómics Independientes en dos categorías. A esta obra le siguió su primera novela gráfica, Rusalka: Whispers of the Forest, publicada en noviembre de 2023 por Strangers Publishing, ganadora del Broken Frontier Award en la categoría de Talento Revelación y nominada al Mejor Cómic Polaco en el MFKiG. Con una trayectoria que incluye publicaciones en antologías como Let Her Be Evil y colaboraciones para clientes de la talla de New York Comic Con, MCM London o Beneficial Shock, demuestra que el folclore ya no es solo cosa del pasado; vive, muta y se reinventa a través de la mirada de artistas que deciden desafiar las narrativas tradicionales. 

Ilustraciones ‘Rusalka’s dance’ y ‘The Kiss | Slavic Sapphics’ de Kamila Kool en su proyecto Pigeon Makes Art.

Para profundizar en cómo convergen la tradición ancestral, la identidad disidente y la ilustración contemporánea, he entrevistado a la creadora detrás del proyecto Pigeon Makes Art. En esta charla, nos adentramos en su proceso creativo, en el peso de la indumentaria popular y en cómo el arte puede convertirse en una herramienta de reivindicación política y social.

Giro hacia el folclore eslavo

Al hablar sobre los orígenes de su plataforma, me cuenta que “creció y se desarrolló de forma orgánica” junto con su obra artística, empezando a construirla de manera más consciente en 2020, cuando su trabajo gravitó hacia la difusión del folclore eslavo. Para ella “significa todo”, ya que, según cuenta, “he perseguido una carrera artística toda mi vida y me siento muy afortunada de poder llamarlo por fin mi trabajo”. 

Su fascinación por el folclore siempre ha estado ligada a los mitos y los cuentos populares, pero fue la experiencia de la emigración —al mudarse de Polonia a Gales— la que realmente cambió su relación con su país y su herencia cultural. En 2017 comenzó a redescubrir los mitos polacos, adentrándose en un mundo rico e increíble de mitología eslava. Más adelante, en 2020 y en pleno confinamiento, trabajaba en su libro Slavic Mythology mientras observaba las protestas nacionales en Polonia contra el gobierno de extrema ultraderecha. Ver a los grupos reaccionarios apropiarse de la identidad polaca e intentar dictar quién tiene derecho a esa herencia le dio un nuevo objetivo: “romper esa narrativa y compartir la herencia eslava de una manera nueva e inclusiva”.

Elementos identitarios

Aunque Kamila es originaria de Polonia y actualmente vive en el Reino Unido, señala que «hay elementos comunes en muchas mitologías de todo el mundo», ya que las culturas humanas desarrollan de forma independiente arquetipos míticos similares, como el de la vieja sabia (Crone) o el del demonio del agua. Instalada en Gales, destaca que «la mitología galesa es fantástica, llena de giros oscuros y extravagantes», y encuentra claros paralelismos con el folclore eslavo, aunque matiza que «cada cultura tiene su propia identidad independiente».

Ilustración ‘The Kiss | Slavic Sapphics’ de Kamila Kool en su proyecto Pigeon Makes Art.

Su obra destaca por una fuerte presencia de imaginería tradicional polaca. Se siente especialmente atraída por las criaturas míticas, las costumbres eslavas precristianas y las creencias en torno a la tierra, el agua y los bosques. El ciclo anual de tradiciones ligadas al cambio de estaciones es un tema al que siempre vuelve, al igual que su interés creciente por la relación entre las costumbres autóctonas y la Iglesia católica, así como por la idea de «descolonizar el folclore».

Cuidar y revitalizar

Para la autora, el folclore es tanto conservación como transformación. Aunque la preservación es importantísima para recordar y respetar el pasado, defiende que «la cultura popular es algo muy fluido, vivo y en constante cambio«. Para participar en ella considera necesario ir más allá del mero estudio y análisis: «Debemos divertirnos con ella, ser lúdicos y creativos, y pensar en ampliar sus significados». Es ahí donde sitúa las lecturas queer del folclore, ya que celebra ver a parejas queer bailando las danzas folclóricas tradicionales —algo impensable en el pasado— o a personas de todos los géneros participando en la artesanía popular y en otras tradiciones que solían estar muy encasilladas por género.

La artista Kamila Kool y su Ilustración Szeptucha | Whispering Witch en su proyecto Pigeon Makes Art.

A la hora de encontrar el equilibrio entre la investigación histórica o etnográfica y su propia interpretación artística, recurre a una gran variedad de fuentes que van desde textos académicos, documentales y visitas a museos hasta la participación activa en la comunidad para observar cómo los demás interactúan con la herencia eslava.

Rompiendo narrativas

Frente a la asociación habitual del folclore con el pasado, percibe un enorme y estimulante resurgimiento del interés por las raíces locales, y afirma que «¡es genial verlo!». Su objetivo no es simplemente preservar o recrear la estética visual popular, sino que —en sus propias palabras— coge «elementos característicos como los patrones del folclore polaco, los trajes tradicionales o los artículos artesanales e intento filtrarlos a través de mi propia imaginación y sensibilidad, buscando nuevos significados». Entre los personajes y mitos que le encantaría abordar en el futuro, destaca su deseo de escribir una historia sobre Veles, la deidad del inframundo, y su relación con los mortales y las almas que ocupan Navia. Además, asegura: «Y tampoco he terminado ni mucho menos con Baba Yagá», la famosa bruja y ser sobrenatural de la mitología eslava que no es ni completamente malvada ni completamente buena.

Históricamente, las narrativas folclóricas han tendido a ser heteronormativas, pero ella considera que «ser una artista queer que habla de patriotismo y trabaja con temas de patrimonio ya está subvirtiendo ciertos estereotipos». Ver a personas LGBTQ+ participando en las tradiciones populares, compartiendo su artesanía sin ocultar su identidad y vistiendo ropa tradicional combinada con su propia expresión de género única «son todas estas cosas muy poderosas que tienen un impacto duradero en nuestra percepción colectiva de la identidad eslava».

El arte ilustrado Pola, Memento Mori | Slavic Folk y Folk Devils | Do Czarta! de Kamila Kool en su proyecto Pigeon Makes Art.

En sus ilustraciones busca poner en el centro a los personajes queer, sus viajes y sus sentimientos, dibujando deidades y criaturas míticas de todas las formas y tamaños sin caer en el canon fuertemente generizado del pasado, y recuerda que «Perun —el dios supremo del trueno, el rayo y la guerra— no tiene por qué ser un viejo barbudo para ser un dios del trueno poderoso». Las reacciones de la comunidad han sido «maravillosas», ya que ha conocido a un grupo fantástico de personas que comparten experiencias de aislamiento y de cómo encontrar su propia cultura en sus propios términos.

Disidencia y comunidad

Al reflexionar sobre si la estética folclórica ofrece un espacio seguro o liberador para explorar identidades disidentes, reconoce que «es un tema complejo», porque tradicionalmente el folclore fue reivindicado por grupos más conservadores y heteronormativos, y se convirtió así en un coto cerrado y hostil. Sin embargo, recalca que «las estéticas en sí mismas son sin duda poderosas para las comunidades marginadas», ya que transmiten algo precristiano, precolonial y más auténtico que ya se está convirtiendo en un vehículo para expresar mensajes liberadores. A esto añade una advertencia: «Depende de nosotros como colectivo hacer que el espacio folclórico sea hostil o acogedor, cerrado o inclusivo». Al reinterpretar el folclore a través de una lente queer, busca tanto desenterrar historias marginales como crear una mitología completamente nueva, y recuerda que «necesitamos crear nuestra propia mitología, necesitamos ser ruidosos, necesitamos crear y asegurarnos de que nuestras historias sean inmortales y no queden borradas».

Los cómics ‘Rusalka: Whispers of the Forest’ y ‘Fine Young Ladies’ de Kamila Kool en su proyecto Pigeon Makes Art.

En cuanto a la respuesta de los entornos más tradicionalistas, señala que la definición heteronormativa y conservadora de la pertenencia nacional «sigue siendo la norma por defecto en Polonia», donde el folclore queer es «un nicho diminuto» sin espacio en la Iglesia católica o en los colegios. Aunque estar afincada en Gales le proporciona un entorno más seguro —donde su comunidad comparte sus ideas políticas y donde, «afortunadamente, todavía no he experimentado una reacción violenta real contra mi propio trabajo»—, es plenamente consciente de las críticas que otros artistas polacos reciben por parte de los grupos reaccionarios.

Llamativa indumentaria

La indumentaria tradicional ocupa un lugar central en su obra debido al enorme peso gráfico que aporta, ya que «¡la ropa tradicional es un elemento visual potentísimo! Transmite instantáneamente la identidad cultural y local». Fascinada por la riqueza de los trajes polacos —de los cuales afirma que «además, son muy divertidos de dibujar—, investiga combinando visitas a museos en Polonia, libros, álbumes y registros fotográficos de elementos como recortes de papel o trajes de boda en lugares como Łowicz. A esto suma archivos en línea, vídeos de danza y su propia biblioteca visual de referencias.

En los cómics de Kamila Kool en su proyecto Pigeon Makes Art son protagonistas la naturaleza, los mitos y el folclore eslavo.

Si bien los trajes guardan profundos significados sociales y rituales, maneja este lenguaje simbólico de forma flexible según el contexto, y oscila entre la inspiración estética pura y el rigor en los ornamentos. De igual manera, experimenta con la ropa para romper las estrictas estructuras de género tradicionales, explorando «cómo puede brillar la identidad queer a través de la ropa folclórica tradicional y cómo ciertos elementos del vestuario pueden convertirse en algo afirmativo de género o subversivo». Entre sus elementos predilectos, de los que nunca se aburre de plasmar, se encuentran las trenzas largas y complejas, las coronas florales, las mangas vaporosas y la geometría de los patrones eslavos procedentes del bordado, los recortes de papel o influencias como la petrykivka ucraniana.

Ante todo, crear

Más allá del folclore, su día a día se nutre de la literatura y el cine de corte surrealista y extravagante, y encuentra en autoras como Angela Carter, Sarah Waters, Carmen Maria Machado y Tove Jansson una guía sobre «las infinitas posibilidades que existen al jugar con los temas y el lenguaje». Su reconocible estilo visual se ha desarrollado de forma orgánica, ya que señala que «es un proceso de mucho estudio y del viejo y fiable método de prueba y error». La naturaleza, los animales y la botánica también desempeñan un papel fundamental en sus composiciones: los ornamentos populares integran plantas cargadas de significado mágico o protector —como la amapola y el ajo en su serie Slavictober 2025— y el propio entorno natural adquiere vida propia, como ocurre en su cómic Rusalka, donde «el bosque se convierte en un ser consciente».

Mirando hacia el futuro, concluye con entusiasmo: «El verano pasado me embarqué en mi segunda novela gráfica, que será publicada por Top Shelf Productions dentro de un par de años más o menos. Me estoy sumergiendo de lleno en esta historia, que abarca temas de folclore oscuro, romance sáfico trágico y la importancia de la familia elegida. ¡Estoy ambientando esta historia en la zona rural de Polonia y estoy súper emocionada por empezar a compartir pequeños fragmentos con el mundo!».

Foto de la artista por Kim Partridge