Sa Trunyella. El accesorio capilar del traje payés

‘Vestit de Pagès’ (o también ‘vestit a l’ample’) es esencial para los mallorquines y mallorquinas porque forma una parte muy importante de la historia y la cultura de Baleares. El traje tradicional que se usa hoy en día en las islas es una evolución de los que han llegado  desde el siglo XIX y principios del XX. 

El traje masculino consiste básicamente en pantalones bombachos (o ‘bufes’ o ‘a l’ampla’. Menos los menestrales o ciudadanos, que los llevaban más justos y son denominados ‘calçons a la justa’). Lucen también calzas, faja donde guardar la faltriquera, camisas (antiguamente eran de una sola pieza) además de chaqueta, capa o capote durante los meses invernales. Como calzado se usa espardenyes y albarcas y en cuanto a tocado, suelen llevar un pañuelo anudado bajo el sombrero.

Por su parte, las mujeres llevan jubón (o ‘gipó’), faldones (más gruesos en invierno, más finos en verano), ‘faldetes’ de vestir o de abrigo, medias, enaguas, corpiños y miriñaques (o ‘estufadors’). Una particular cofia (o ‘cambuix’) de tela fina que a veces llegaba a tapar el escote (‘volant’). 

En Sa Trunyella, realizar una trenza lleva unas 16 horas de trabajo.

Una pieza muy popular del traje de payesa es el ‘rebosillo’ cuya forma de campana, cubría la cabeza y llegaba casi a la cintura. Pues bien, debajo de este ‘rebosillo’ y colgando sobre la espalda, destaca una larga trenza (o ‘trunyella’) que, aunque parece algo trivial, no lo es porque forma parte de la esencia del traje tradicional payés. “La trenza es una prenda más. Aunque no todo el mundo tenga la suya o se la ponga, es un elemento importante y característico del atuendo. En mi caso, cuando tengo que vestirme de payesa o de señora, siempre me dedico a encontrar el color de ‘veta’ (o cinta) que mejor combine con la ropa que voy a ponerme porque creo que es importante combinarlo apropiadamente”. 

Cada detalle importa y cuidar de todos los pormenores es respetar la cultura y la tradición, además de evitar que desaparezca, cambie o se devalúe. “En muchos pueblos se está trabajando cada vez más para que se respete la tradición de la vestimenta y se elabore de manera lo más fiel posible a cómo iba vestida la gente en el siglo XVIII”.

El peinado importa

Quién así lo siente es Silvia Arbona Sampol, artífice de Sa Trunyella. Su cometido consiste en realizar esas larguísimas trenzas que caracterizan a las payesas y cuyo movimiento es tan expresivo como las danzas tradicionales de las islas. “Yo bailo ‘Ball de bot’, que es el baile tradicional de Mallorca. Actualmente, formo parte de una agrupación folclórica de Sóller, llamada Estol de Tramuntana y también formé parte de otro grupo: Aires sollerics, donde cantaba. En estas agrupaciones sueles ir vestido de forma tradicional cuando vas a actuar en algún sitio. En mi familia siempre hemos tenido muy arraigado este sentimiento por el baile, la música y el traje tradicional. Es por todas estas razones que la tradición mallorquina forma parte de mi día a día, no sólo con la confección de trenzas de payesa, sino con el baile, la ropa y todas esas raíces que han quedado en la actualidad”.

En el traje de payesa, debajo del ‘rebosillo’ sobresale la larga trenza.

Silvia vive en Sóller (Mallorca) donde está muy arraigado vestir el traje tradicional. “Eso se debe a las fiestas populares que tenemos de la Fira i el Firó, en las que la gente de todo el pueblo se junta y se viste con el traje tradicional, ya sea con la ropa de payesa, que eran las que trabajaban al campo, o de ‘senyora’, que vestían con sedas o telas más delicadas y caras”.

El origen de Sa Trunyella

En el pasado, la vida era más austera y los recursos más limitados por lo que cortarse el pelo, no era tan frecuente como ahora. Antaño, las payesas llevaban una trenza larga, un peinado práctico y sencillo que les permitía hacer las labores del día a día. Incluso para dormir, se cubrían la cabeza con una tela en forma de saco para proteger el cabello de la suciedad, bichos y evitar despeinarse.  

A Silvia se le ocurrió la idea de crear trenzas postizas cuando se cortó la melena en marzo de 2024. “Mi intención era hacer una donación a alguna ONG pero como no sabía dónde llevarlo, decidí que quería probar a hacer una trenza de payesa. Yo ya tenía la mía de cuando me cortaron el pelo por la primera comunión, ya que aquí es muy común que a las niñas después de la ceremonia, se les corte el pelo para hacerse la trenza de payesa postiza”.

Para las trenzas, Silvia suele utilizar el cabello de la persona que encarga su postizo.

Ante todo sentía mucha curiosidad sobre cómo hacerlas. “Hacía tiempo que nadie sabía dónde encargarlas ya que se había perdido este oficio. Estuve días buscando por todas partes información y no encontré nada, así que decidí mirar las que teníamos (la mía, la de mi madre y la de mi hermana) e intentar averiguar cómo estaban hechas. Tras construir una estructura de madera para poder elaborarla, empecé a hacerla”. En su primera trenza tardó más de 20 horas. “Actualmente tardo unas 16 horas de media, dependiendo de cada una”.

Al subir una foto a su perfil de Insta, mucha gente empezó a interesarse. “Me preguntaban si podía hacerle una, ya que hacía muchos años que guardaban su pelo para poder tener, algún día, la suya. Mi familia me animó a crear un perfil en instagram, llamado Sa Trunyella, para que la gente pudiese contactar conmigo más fácilmente para traerme su pelo y fabricarla pero también para restaurar trenzas antiguas, para lavarlas (ya que a mucha gente le da miedo hacerlo y es necesario). Así mismo, en mi perfil doy consejos de cómo cuidar la trenza o cómo ponerla, por ejemplo”. Tal es su éxito que Sa Trunyella tiene una lista de espera de unas 20 personas.

Seña de identidad

En general, la vestimenta entre las islas Baleares es parecida y se puede apreciar la influencia histórica en cada lugar. Pero aún así, hay alguna diferencia, como en la trenza. “En Menorca llevan una trenza y se la envuelven con una cinta o ‘veta’ para protegerla. En Ibiza y Formentera llevan la trenza más corta y solo tienen un lazo al final más grueso”.

La ‘veta’ es la cinta de color que decora la trenza.

Y tampoco difiere si se va con traje de labor o de gala. “La trenza es la misma tanto si vas de payesa (trabajo) como si vas de señora. El único elemento que cambia es el lazo que lo decora. Todas las trenzas van con una cinta (o ‘veta’) dependiendo de si vas de payesa o de señora. Esto también es una norma no escrita, y según cada pueblo varía mucho la forma de ponerla, el grosor o el tipo de lazo que se pone”.

En el caso de Sóller por ejemplo, se pone una veta de algodón si vas vestida de payesa o con otro traje que sea de trabajo (como de ‘matancera’, ‘drap’…). En el caso del traje de señora y el de menestral se pone una cinta brillante, ya que esta clase social tiene más dinero o el trabajo es menos duro. “En ambos casos, la veta o la cinta tienen que ser de metro y medio de largo y un centímetro y medio de grosor. Al final de la trenza se hace un nudo, a diferencia de otros lugares que hacen una lazada”. 

Trenzas personalizadas

Silvia realiza todas las trenzas iguales. “El ancho o largura depende del pelo que me traen porque de momento, no he hecho ninguna trenza con pelo que no me hayan traído porque de este modo, tienen una trenza con su propio pelo. Algunas personas me han hecho alguna donación de pelo por si alguien no tiene el cabello suficientemente largo o poca cantidad y de este modo, poder hacerla con este pelo”.

En Sa Trunyella también se ofrecen labores de mantenimiento de las trenzas.

Realmente no hay una norma escrita sobre cómo debe de ser una trunyella. “Por experiencia, el grosor depende del tipo de pelo, de la cantidad y de la longitud que me traen. La largura la hago guiándome por las que he visto siempre, que son de entre 50 y 60 cm aproximadamente pero varía según la longitud de los mechones que me traen. En mi opinión, una trenza exageradamente larga puede parecer demasiado falsa, por eso pienso que esta longitud es la adecuada. La longitud del pelo que pido es mínimo 25 cm”. Cuanto más largo sea, más uniforme y más igualada queda la trenza”.

La mallorquina quiere destacar que nunca es tarde para hacerte tu trenza. “En la lista de espera tengo a una mujer con el pelo blanco y negro, y me parece preciosa. Tengo muchas ganas de hacerla y ver como queda”. Y atención porque puede ser un postizo no sólo exclusivo de mujeres. “Conozco algunos hombres con el pelo largo que cuando se visten de señor o de payés también se hacen una trenza para recogerse el pelo mejor y ponerse el pañuelo encima”.