Es poco habitual encontrarte en las librerías un cómic con la tradición como inspiración pero, ya que estamos en fechas de Samaín, y de lo que se trata es de ‘dar miedo’, he pensado en hablar de “Villanueva”, una novela gráfica creada por Javi de Castro y editada en 2021 por Astiberri, que mezcla la cultura popular y los ambientes rurales casi deshabitados con la precariedad y el género de terror.
Os voy a resumir un poco la trama. Miguel y Ana son una pareja de jóvenes con deudas y esperando un hijo. Para salir de su situación buscan una solución mudándose a un pequeño pueblo de nombre Villanueva, que ofrece alojamientos gratuitos para repoblar la zona. Una vez allí, lo que parecía ser su salvación se trastoca en una pesadilla.
El folclore como inspiración
Aunque Javi de Castro procede de un pueblo de León, nunca se ha sentido atraído por el folclore. “No me interesé hasta mucho más mayor y aún así, nunca he sido activo en ninguna actividad, pero lo valoro mucho”, comenta. Pero eso sí, para “Villanueva” ha tomado prestados algunos pasajes y figuras de la cultura popular leonesa, “Para este cómic, la principal tradición en la que me inspiré fue el Antruejo, el de mi pueblo Carrizo de la Ribera, y el de otros pueblos cercanos”. El Antruejo es el Carnaval leonés y cuenta con unos personajes singulares como Los Guirrios, La Gomia o los Zafarrones.

Portada de «Villanueva», la novela gráfica de Folk Horror de Javi de Castro.
Pero para crear su mitología de terror, sus modelos no sólo se quedan en los protagonistas del Antruejo, también toma otros elementos del folclore leonés como los Hombres musgo de Béjar, donde un grupo de seis u ocho personas, se visten con un aparatoso traje de musgo que les cubre de la cabeza a los pies y que puede llegar a pesar más de 12 kilos. “Cogí todo lo que podía convertir en algo terrorífico, hasta el Ramo leonés de Navidad (un soporte engalanado con cintas, panes o velas que se utiliza como ofrenda en diversas festividades) aparece convertido en un misterioso totem”.
Recuperando el Folk Horror
“Villanueva” pertenece a un género que fue muy popular en la década de 1970, el Folk Horror. Este subgénero de terror es famoso por ambientarse en entornos rurales y centrarse en el folclore, las tradiciones ancestrales y las comunidades aisladas con rituales paganos o siniestros, una categoría que se ha puesto más de moda en los últimos años. “Cuando estaba trabajando en el cómic no había muchas películas de ese género, casi todo era de los 70 y de las islas británicas, y muy poquitos cómics, y mucho menos desde España. Pero ha cambiado en poco tiempo y me alegro. Puede que mucha gente no sepa lo que es el Folk horror pero a nada que se lo describas le resulta familiar”.

Las festividades tradicionales de León (España) inspiran a Javi de Castro en su cómic, «Villanueva».
Entre los títulos esenciales del Folk Horror se encuentran los clásicosThe Wicker Man, El inquisidor o La garra de Satán y en tiempos más modernos, The Witch, Midsommar o Kill List. “Siempre me ha fascinado la película The Wicker Man, la de 1973, y muchas cosas en ella me recordaban a fiestas de aquí, el Antruejo de mi pueblo, disfraces, bailes -cuenta Javi-. Luego se dio la circunstancia de dar una serie de talleres por pueblos muy pequeños de mi provincia y en esos días, esa sensación tan clara de ser el extraño alimentó la idea de hacer algo con todo eso”.
Folk Horror en tierras castellanas
Javi de Castro ha sabido llevar este género a la meseta española, una zona geográfica marcada por lo que se ha denominado la ‘España vaciada’, un problema territorial grave ya que acarrea problemas tan significativos como el envejecimiento de la población y el abandono de tierras, lo que conlleva el abandono medioambiental o la pérdida del patrimonio cultural.
Además, todo enclave deshabitado, sobrecoge. “Cualquier lugar abandonado tiene un aura de terror, ya sea una mansión, un edificio o un pueblo, tiene algo fantasmagórico -describe el autor-. Por no hablar del miedo a quedarse solo, a sentir el abandono y la impotencia de no poder cambiarlo. La lluvia amarilla, de Julio Llamazares, podría considerarse una novela de terror”. Para quién sienta curiosidad, este relato es un monólogo interior contado en retrospectiva por el último habitante de un pueblo abandonado del Pirineo Aragonés.


La novela gráfica «Villanueva», de Javi de Castro se une a la corriente creciente del Folk Horror.
Al relacionar ‘lo rural’ con el terror se podría haber generado cierto rechazo por parte del público más urbanita. “Ese era un miedo que tenía cuando lo hice, que se interpretara como un insulto a las comunidades pequeñas o al folclore, más que un homenaje. Creo que en general se entendió y fue bien recibido. No se había visto nuestro folclore reinterpretado de esta manera. Además surgió en un momento donde se estaba idealizando mucho la vida rural, que creo que no es ni mejor ni peor que en cualquier otro lado. La historia presenta una idea de la sociedad que puede extrapolarse a muchas situaciones, relaciones de pareja o de familia”.
Es hora de ahondar en las raíces
El desconocimiento de las tradiciones y el folclore entre los jóvenes se debe principalmente a la globalización y la cultura de masas, que promueven un contenido estandarizado y masivamente atractivo que compite con lo local. A esto se suma la influencia de las nuevas tecnologías y las redes sociales, que priorizan el contenido rápido y diluyen los espacios comunitarios donde se transmitía la cultura.
Finalmente, la ruptura de la transmisión intergeneracional debido al ritmo de vida moderno y, en ocasiones, la percepción de lo tradicional como ’antiguo’ o ‘poco sofisticado’, contribuyen a la desconexión de los jóvenes con sus propias raíces culturales. “Es normal -apostilla Javi- porque con el tiempo se van diluyendo si no se vuelven a contar. La ficción suele venirnos siempre de los mismos lugares, hay que hacer un esfuerzo para descubrir lo propio, pero se lo recomiendo a todo el mundo”.


En «Villanueva», Javi de Castro mezcla la cultura popular, los ambientes rurales deshabitados, la precariedad y el terror.
Lo bueno es que cada vez hay un interés creciente por las raíces. “Prefiero pensar que sí, o puede que sea un sesgo porque a mí me interesa, no lo sé, pero desde luego cada vez ves a más artistas mezclando folclore o inspirándose en él, como los músicos Rodrigo Cuevas y Tanxugueiras y los ilustradores Irina Hirondelle y Javier Prado”, por ejemplo.
A corto plazo, Javi de Castro no tiene intención de volver a realizar otro cómic inspirado en las tradiciones y el folclore pero sí va a seguir observándolo de cerca. “Hace tiempo que me di cuenta del potencial que tiene escribir desde lugares menos populares. El primer impulso de muchos autores es querer que sus historias sean universales o más reconocibles, ambientar tus historias en lugares que poca gente conoce, en leyendas que sólo has oído en tu pueblo, en personas que viven en tu edificio, y eso me parece una virtud que aprovechar”.
