Sidserk. La democratización del bunad noruego

No se les da el reconocimiento suficiente a las tiendas, mercerías y talleres donde encontrar todos los productos, conocimientos y consejos necesarios para aprender a crear indumentaria tradicional. Esto debe cambiar. Muchos de estos espacios, la mayoría de ellos negocios familiares con mucha historia detrás, han acumulado las materias primas y la sabiduría necesaria para preservar la cultura popular de cada localidad.

Sidserk es más que una tienda, es un ‘centro de operaciones’ donde la ciudadanía de Noruega puede encontrar todo lo necesario para crear o mejorar su bunad, término general que abarca una gran variedad de trajes que son un símbolo de identidad regional y pertenencia en el país. 

La tradición en los genes

Siri Sveen Haaland corresponde a la quinta generación de mujeres al mando de Sidserk. Antes que ella, fueron sus antepasadas. “Mi tatarabuela, Ingeborg Therese Nielsen, cosió su primer bunad Hardanger (uno de los trajes tradicionales noruegos más conocidos y con mayor valor simbólico, originario de la región de Hardanger, en la costa oeste de Noruega) en 1897. Tenía un taller de costura en Haugesund. Mi bisabuela, Haralda Therese Gaard, también trabajaba allí. El nombre de Sidserk fue idea de mi abuela. Está basado en el antiguo cuento popular noruego «Sidserk», del escritor Hans Aanrud”. 

En la foto a blanco y negro y a la derecha, la bisabuela de Siri frente a la tienda de su tatarabuela en Haugesund. En la foto a color y a la izquierda, Ingeborg Therese (tatarabuela de Siri), Ingrid Sveen (abuela) en el centro y Haralda Therese (bisabuela) a la derecha.

Siri cuenta que hasta los años 90, no había muchas empresas dedicadas a la producción profesional de bunads. “La gran mayoría se confeccionaban en casa”. Fue en 1998 cuando su abuela, Ingrid Sveen, y su madre, Kari Sveen, fundaron Sidserk Systue. “En 2009, completé mis estudios de costura y empecé a trabajar con mi madre. Nuestro negocio era un taller de costura donde hacíamos bunads desde cero. Y en  2010, comenzamos con cursos de bordado y montaje de bunads”. 

En constante evolución

La pandemia supuso un paso más en la evolución de Sidserk. “Fue en 2020, cuando abrí nuestra tienda online y comencé a digitalizar nuestros cursos de Bunads subidos en bunadskulen.no”. Ha sido siempre la atención al cliente la clave para su crecimiento y éxito. “Sentimos un gran respeto por nuestros clientes y por la artesanía que practicamos. Además, somos curiosos y queremos seguir desarrollándonos para ser mejores. Nuestra eminente gerente de tienda, Vilde, es muy buena en la atención al cliente y envía los pedidos con gran rapidez. Es más, en nuestro taller de costura, tenemos la política de que el cliente no pague nuestro trabajo hasta que esté 100% satisfecho. Creo que la confianza mutua es fundamental para construir una empresa confiable”.

Y en Sidserk no piensan quedarse ahí. “Tenemos planes ambiciosos para el futuro de nuestra tienda. Queremos convertirnos en líderes en el suministro de materiales para bunads. Existen más de 400 bunads diferentes. Actualmente sólo ofrecemos materiales para diez o doce, así que aún nos queda mucho por hacer. Sin embargo, tenemos una buena relación con nuestros queridos clientes y trabajamos continuamente en nuevos cursos y paquetes de materiales”. 

Siri Sveen Haaland bordando una chaqueta de la región de Telemark (Noruega).

Su intención es no parar. “Queremos que nuestra artesanía sea más accesible al público en general, para que más personas se animen a coser bunads a través de nuestra plataforma de cursos en línea, bunadskulen.no”. 

Investigación y selección

Actualmente hay artículos muy populares que Siri enumera. “En lo que va del año, el paquete básico de traje Beltestakk procedente de la región de Telemar es el que se encuentra en la tienda. Además, ofrecemos productos de diferentes medidas, como tela de lana de doble filo, muy utilizada para faldas en bunads, algodón blanco para camisas, basqueline (que se utiliza para el forro de muchos bunad) y cintas de lana tejidas. 

De estas últimas, Siri reconoce que es difícil encontrar productores que las realicen con fibras cien por cien naturales. “Pero este otoño nos complace anunciar que pronto ofreceremos una gama de cintas de seda, tanto de satén como de jacquard”. Siempre son muy estrictos a la hora de seleccionar proveedores. “Queremos garantizar a nuestros clientes que sólo con nosotros obtendrán materiales y equipos de calidad. Por ejemplo, sólo vendemos el equipo de costura que usamos en nuestro propio taller”.

Kari Sveen, madre de Siri, bordando un bunad de la región noruega de Gudbrandsdalen.

Además, Sidserk es un espacio donde se potencia la artesanía. “Somos artesanos de formación. También contamos con aprendices que obtienen el certificado de oficial en costura de bunads. Creo que eso se refleja en la calidad que ofrecemos en nuestra tienda online”.

Para mantener su catálogo siempre atractivo, no dudan en buscar información. “¡Me encanta investigar! -asegura Siri-. Además de visitar museos, tenemos la suerte de recibir muchos bunads antiguos en nuestro taller de costura para restaurarlos. Es fascinante ver cómo se conservan las telas y las técnicas de costura durante más de cien años”.

Bunads para todos los gustos y bolsillos

La ropa tradicional, o los elementos que se utilizan para confeccionarla, a menudo tienen un precio inalcanzable para algunos presupuestos. “Lo del bunad es un fenómeno extraño -descubre Siri-. A pesar de que la industria textil paralela se ha orientado hacia la moda rápida, en Noruega aún se entiende que los bunads son caros debido a la alta calidad de sus materiales y su artesanía. Existen empresas que intentan producir bunads baratos en masa en países en desarrollo para obtener el máximo beneficio posible, pero afortunadamente esto es mal visto por el público en general”.

Los bunads realizados en Sidserk están cuidados hasta en el mínimo detalle.

Los consumidores cuentan con varias posibilidades para hacerse con un Bunad. La más habitual es la herencia, pero hay otras vías. “Es muy común que los bunads se transmitan de generación en generación o que la gente compre de segunda mano Bunads hechos a mano. Están diseñados para que puedan adaptarse fácilmente a nuevos usuarios”. Es más, cada vez hay más gente se anima a confeccionar su propio Bunad.

Incluso se animan a ‘jugar’ con su Bunad cambiando una u otra pieza aunque no está bien visto entre las voces más ortodoxas. “Siempre hay alguien que cuestiona la estandarización de los bunads, pero es de esperar en una sociedad en desarrollo y con un mayor enfoque en la individualización. Un Bunad no debería ser un uniforme, sino una representación de quién eres y de dónde vienes. No todos tienen las mismas raíces en Noruega, así que me parece fantástico que más gente use los bunads a su manera”.

El futuro está en la digitalización

En Sidserk organizan cursos temáticos para ayudar a esas personas que quieren mejorar su binad o confeccionárselo ellas mismas tanto online como presenciales. “Nuestro curso en línea más popular es el de bordado, donde se aprenden todas las técnicas básicas de puntada plana que usamos en la mayoría de los bunads con bordado de lana. Vendemos el curso con un paquete de materiales con ejercicios de dibujo, una muestra con patrón de bordado, hilo y aguja. Estoy trabajando en traducirlo al inglés”.

Siri luce un bunad Beltestakk, de la región deTelemark, inspirado en los que se realizaban entre 1860 y 1890.

La digitalización ha ayudado a que muchos jóvenes se interesen por lo hecho a mano y que se animen a iniciar su propio Bunad. “Nuestra creciente vida digital ha contribuido a que más jóvenes se interesen por la artesanía. Antes, tenían que buscar conocimientos en cursos o libros pero ahora pueden sentarse y aprender técnicas en su propio teléfono ¡Es increíble!”.

La transformación digital ha servido para dar mucha más visibilidad a la indumentaria tradicional y eso facilita al público en general el acceso a la información algo que es esencial para su preservación. “en Noruega tenemos un gran museo, el Norsk Folkemuseum, que trabaja mucho para digitalizar sus colecciones. Por otro lado, creo que hacer que la artesanía sea más accesible ayudará a que más personas se animen a experimentar. Una vez que la hayas hecho, también tendrás un mayor respeto hacia ella”. 

Sisderk. Schweigaards gate 34A. Oslo. Noruega.