Paloma García-Consuegra e Irene Doher son el alma de Livianas Provincianas, el proyecto artístico que ha devuelto al cuplé su lugar de honor en la escena contemporánea. Formadas en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) y tras más de una década investigando los fondos de este género castizo, estas dos actrices y cantantes han transformado un repertorio arrinconado en un canal de reivindicación feminista, política y marcadamente queer. Lo que comenzó como un hallazgo casual en su época universitaria es hoy una de las propuestas teatrales y musicales más frescas y sorprendentes de la cartelera.
El cuplé siempre ha habitado un universo repleto de contradicciones fascinantes. Nacido para ser interpretado desde el escenario más que para ser simplemente cantado, este género popular sirvió como refugio y plataforma para artistas que, situadas entre el reconocimiento y la marginación social, disfrutaban de una libertad creativa e individual inalcanzable para la mayoría de las mujeres de su época. A través de la picardía, el humor y una estética desacomplejada, aquellas pioneras impulsaron en la Belle Époque ideas de avance social, democracia y emancipación que la dictadura española posterior se encargó de silenciar.
Hoy, Livianas Provincianas recogen ese testigo sin nostalgia y con una mirada decidida hacia el presente. En esta entrevista, repasan sus diez años de trayectoria, la preparación de su nuevo disco grabado en directo en la sala Galileo Galilei, su inminente desembarco en Radio Nacional de España (RNE) y los secretos de un cabaret gamberro que demuestra que el cuplé, más que un recuerdo, es una herramienta viva de provocación y fiesta.
La revelación del varieté
Los primeros pasos creativos de Paloma e Irene arrancaron en el grupo de Teatro de la Universidad Carlos III mientras estudiaban Periodismo y Periodismo y Comunicación Audiovisual, respectivamente. Fue allí, en un espectáculo dirigido por Jesús Barranco, donde se toparon por primera vez con el repertorio de cuplés. Tiempo después, ambas ingresaron en la RESAD y, al terminar la formación, surgió la oportunidad de cantar en una verbena organizada en la escuela para conmemorar el voto femenino en España que tuvo lugar durante la II República Española.
Se ofrecieron para amenizar la jornada con aquellos temas aprendidos en la facultad y la reacción fue inmediata: el público no daba crédito a las letras y ellas sintieron un flechazo definitivo con el estilo musical en cuestión. “Una amiga contaba que nunca se había sentido identificada con su familia hasta que conoció a un tío suyo del extranjero y sintió: de aquí vengo. Algo así nos sucedió a nosotras con el repertorio del cuplé. Descubrir que era un género interpretado en su mayoría por mujeres y transformistas, y que funcionó como vehículo popular de ideas como el feminismo o la democracia, nos atrajo como una polilla a la luz”, recuerdan sobre aquel hallazgo que desmontó sus esquemas sobre el patrimonio cultural del país.

En sus letras, Livianas Provincianas reivindican su derecho a hablar de lo que da placer a la mujer de hoy.
Frente a la narrative clásica y sombría de la historia contemporánea, el cuplé ofreció una perspectiva radiante y transformadora. Para las integrantes de la compañía, el pasado previo al conflicto bélico solía imaginarse como una película en blanco y negro, pero este género reveló que antes existieron las lentejuelas, las plumas, el transformismo, las candilejas, los maquillajes expresionistas, la bohemia y la libertad de pensamiento. Les parecía un crimen que todas aquellas artistas que llenaban teatros noche tras noche hubiesen sido silenciadas y despojadas del imaginario colectivo, por lo que decidieron ponerse manos a la obra para recuperar su memoria sobre las tablas.
La relectura ‘queer’ del género
El motivo por el cual un género tan masivo terminó arrinconado en la memoria colectiva reside de forma directa en el impacto de la dictadura. Todos los referentes culturales que sirvieron como vehículo de la modernidad de pensamiento que desembocó en la democracia y en la República fueron eliminados de forma sistemática, y con ellos se borraron las biografías de un batallón entero de mujeres artistas.
Al reescribir esta tradición desde el escenario contemporáneo, la intención del dúo no busca el escándalo en los términos en los que lo planteaban las cupletistas a finales del siglo XIX, para quienes la provocación era la vía para llenar salas con un público fundamentalmente masculino.
En la propuesta actual, la subversión no pasa por hacer explícito lo sexual, sino por interpretar las composiciones sin buscar la complacencia del espectador varón, reivindicando en su lugar el derecho a cantar sobre el propio placer. “Nuestro cuplé es mamarracho y queer. Estamos dentro de una ola de revisitación del folklore desde un punto de vista queer que se está dando en todo el territorio español y que está consiguiendo conectar la música de raíz con el público joven desde un lugar reivindicativo y más inclusivo”, explican respecto a la respuesta de su público, en el que conviven espectadores de todas las edades, señoras y miembros del colectivo LGTBIQ+.
Para adaptar el lenguaje y los estereotipos de las composiciones tradicionales a una mirada feminista y diversa, Livianas Provincianas realiza una revisión profunda de los textos originales con el fin de trascender la norma heteropatriarcal. Un ejemplo ilustrativo de esta intervención lírica se encuentra en el chotis El higo, pieza elegida para abrir su primer disco en solitario. La versión original exponía:
Aquí te ofrezco el higo,
la fruta más sabrosa,
la más estimulante,
la más apetitosa.
La fruta que a los hombres
les gusta con pasión,
por el higo muchos de ellos
se han quedado sin un botón.
Frente a esta construcción clásica, la propuesta de Livianas Provincianas incorpora, en voz de una mujer que prueba la fruta por primera vez, una estrofa inédita que amplia el horizonte del deseo:
Soy nueva partidaria
del fruto de la higuera:
a mí me dan el higo
y yo dejo la pera,
y dejo la banana
y hasta el melocotón.
¡Vengan higos, vengan higos,
quiero darme un atracón!
El escenario sin red
En el terreno del directo, la cercanía inherente al formato del cabaret no genera en las intérpretes ningún tipo de incomodidad o pudor frente a las primeras filas. Esa interacción directa constituye su principal motor sobre las tablas y el espacio donde más destacan, integrando lo imprevisible de la función para que el público complete el círculo de la comunicación. Quienes acuden a sus espectáculos conocen de antemano ese juego participativo y, si lo desconocen, terminan descubriendo una grata sorpresa durante el show.
Al hacer balance de sus más de diez años de trayectoria, las creadoras valoran un camino recorrido sin prisa pero con paso firme hacia un mayor reconocimiento profesional. Aunque la consolidación de la compañía de forma independiente ha exigido un esfuerzo prolongado, la evolución las ha llevado desde pequeños bolos en plazas, centros culturales o balnearios hasta la programación en grandes teatros públicos y privados, logrando un lugar propio en la escena y un respaldo continuo por parte del público.
El horizonte inmediato del proyecto llega marcado por el lanzamiento del álbum Livianas Provincianas en Directo, grabado durante el concierto del décimo aniversario en la sala Galileo Galilei, y por su incorporación semanal como colaboradoras al programa Lunáticas de Mamen Asencio en Radio Nacional de España. De cara al próximo curso, la compañía prepara ya dos nuevas producciones: Livianas Barrocas, centrada en la música picaresca del Siglo de Oro español, y un nuevo montaje escénico que anunciarán próximamente en sus canales oficiales. “¡Estad muy atentxs a nuestras redes sociales!”
