Ha’uraware. Upcycling el Mantón de Manila

El Mantón de Manila es una prenda clave de los trajes tradicionales de algunas zonas de España como Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura o Andalucía. Aunque actualmente existen en el mercado opciones más asequibles realizados en tejidos sintéticos y bordados a máquina, los más valiosos, en seda y bordados a mano, suelen ser un tesoro que pasa de generación en generación.

Las personas que participan en las fiestas de su localidad vistiéndose con el traje tradicional sacan el Mantón bordado con orgullo y elegancia pero, aquellas que no suelen participar activamente, guardan el mantón hasta que haya una oportunidad (ya sea una boda o una fiesta) y eso puede tardar años. Pero existe la posibilidad de dar otra vida al mantón y esa es la propuesta de Ha’uraware, la firma de la diseñadora Laura Martín Soler

El simbolismo de Ha’uraware

Laura nació en Granada (España), y en su entorno familiar descubrió dos cosas que la marcarían en el futuro. Por un lado, el reciclaje, gracias a que su padre le llevaba a recoger muñecas olvidadas; y por otro, a su abuela, que le enseñó el arte de la costura. Después de estudiar Diseño de Moda, se trasladó a París donde ha desarrollado su marca.

El bustier es una de las prendas realizadas por Ha’uraware utilizando un Mantón de Manila.

En Ha’uraware, Laura utiliza mantones como materia prima y los convierte en otras prendas más funcionales como bustiers, corbatas o faldas. En París su concepto ha sido muy bien acogido. “París es una ciudad con una gran sensibilidad hacia el arte y la artesanía. Es algo que forma parte de la educación y cultura por lo que esas circunstancias ayudan -cuenta Laura-. El hecho de que mis creaciones partan del Mantón de Manila es un factor sorpresa. A simple vista, si no conoces la tradición, es fácil que no lo asocies y lo veas sólo como un objeto bonito. Pero cuando descubres su origen, te das cuenta de toda la historia y el simbolismo que lleva consigo”. 

Artesanía y sentimiento

La idea de utilizar el mantón de Manila fue muy meditada. “Fue una mezcla de cosas que pasaron muy seguidas y que me hicieron conectar mucho con mis raíces. Después de pasar varios años en París, volví una temporada a Andalucía, concretamente a Sanlúcar de Barrameda, para aprender joyería de la mano de Long Play Jewels. Ese tiempo allí marcó profundamente el alma del proyecto”. 

La diseñadora granaína Laura Martín Soler es la artífice de la firma Ha’uraware.

Llegó el momento de regresar a París. “En ese momento me invadió una fuerte sensación de nostalgia y al mismo tiempo, de agradecimiento -cuenta Laura-. Volver temporalmente a mi tierra me hizo tomar conciencia de la distancia, y especialmente del simbolismo del mantón, una pieza que no podía ponerme en las fechas tradicionales para las que estaba destinado porque no estaba allí para vivirlas. Fue entonces cuando sentí la necesidad de encontrar una forma de llevarlo conmigo, de tener presente mi herencia cultural y mi identidad. Así que sentí crear con él, ya que era una manera hermosa de devolver a mi tierra todo lo que me ha dado, poniendo mis manos y mi oficio a su servicio, haciendo un homenaje a mis raíces y a todo lo que el mantón representa”. 

La reutilización como base

Al principio, Laura utilizó mantones de Manila antiguos pero ahora, dependiendo del proyecto, también trabaja con mantones nuevos, reciclados e incluso, personalizados. Pero claro, realizar una falda o una corbata, por ejemplo, depende de las dimensiones y del estado en el que se encuentre el mantón. “El reutilizar una materia prima escasa y no disponer de un rollo de tela conlleva siempre un desafío. Eso es lo que lo hace especial, para mí, es como hacer una joya donde el engaste se adapta a la piedra preciosa. Gracias a esas dificultades he aprendido la técnica del bordado del mantón de Manila con las sevillanas Manuela Romero y su hija Fátima”. 

En Ha’uraware los mantones bordados adquieren otra funcionalidad.

En Ha’uraware, Laura ofrece el servicio de ‘Reworked’ por el que la persona que lo desee, convierta el Mantón de Manila que guarda en el armario, en otra prenda que puede usar en más ocasiones. “Normalmente la gente que se acerca a mí es porque está vibrando en este mismo mindset y ya ha tomado la decisión. Aunque todo depende de la historia de la persona. En ocasiones, he aconsejado a alguien que conserve su mantón y se ha buscado otra solución. De igual manera que también me han negado venderme un mantón cuando he dicho que era para cortarlo”. 

Expresar la identidad

Las prendas de los trajes tradicionales son cruciales para mostrar la identidad y las raíces, ya que cada elemento, desde el color hasta el bordado, está cargado de simbolismo cultural que narra la historia y las creencias de un grupo. Actúan como un lenguaje no verbal que fortalece la identificación comunitaria y la conexión con los antepasados, sirviendo como un patrimonio tangible que se transmite de generación en generación.

En Ha’uraware se apuesta por la artesanía.

Aunque el alma de su proyecto es el mantón y quiere seguir explorando sus posibilidades, Laura no se cierra a desarrollar el concepto con otros materiales. “Transformé un vestido Kabyle de Argelia en un bustier para una chica en París. Su madre le había dado varios vestidos de su abuela y se animó a transformar uno de ellos. Fue un proyecto y un proceso con un aprendizaje muy bonito -cuenta Laura-. Es ahora su prenda talismán”.

Inspirarse en la raíz

Además, Laura está colaborando con una marca con un enfoque contemporáneo de mantillas llamada Maison Soleïla, lo que es un ejemplo de cómo muchos diseñadores están recurriendo al pasado y a sus raíces para crear algo nuevo. “En mi caso hacerlo me ha llevado a descubrir cosas de la historia que no conocía y que me han hecho ver el presente de otra manera. Mirar atrás ayuda a entender de dónde venimos para avanzar con respeto, firmeza y reivindicación”. 

Los mantones utilizados en Ha’uraware son antiguos o nuevos.

Esto, además, implica apostar por la sostenibilidad que es, sin duda, uno de los principios en los que seguramente se base la moda del mañana. “Si queremos, creemos y apostamos por ello, sí, lo será -finaliza la diseñadora-. Incluso las marcas de lujo ya han incorporado la sostenibilidad como uno de sus principios. Por mi parte haré lo que esté a mi alcance para que sea un valor ligado a mis creaciones. Creo que estamos más conscientes del impacto medioambiental que tiene cada industria y el peso que tiene nuestro poder adquisitivo a la hora de decidir que apoyamos con nuestras compras”.

Fotos: Clara Lozano. Modelos: Natasha y Muna.