‘Ibérica Pura’. Recuperando la indumentaria olvidada

En 1925 se celebró en Madrid la ‘Exposición del Traje Regional’, una muestra importante no sólo porque se pusieron las bases del actual Museo del Traje (a falta de un deseado Museo Etnográfico Nacional) sino también porque mostró la necesidad de dar visibilidad, estudiar y preservar la indumentaria popular española. Con motivo del centenario de aquella magnífica exposición se están llevando a cabo interesantes exhibiciones como ‘Raíces’, en el Museo del Traje de Madrid o ‘Ibérica Pura’, que puede visitarse hasta diciembre de 2025, en el Museo Provincial del traje Popular de Morón de Almazán (Soria).

A lo largo del tiempo, la indumentaria tradicional ha sido estudiada de forma selectiva, dando prioridad a las regiones más pobladas o donde los ornamentos de los trajes resultaban más vistosos y reconocidos pero… ¿Qué pasaba con el resto del territorio? ¿De las amplias serranías que pueblan el Sistema Ibérico? Pero empecemos situando geográficamente el Sistema Ibérico, una cadena montañosa situada en el centro de la península que limita con la cuenca del río Ebro, por el sur y se extiende desde la cabecera del río Duero hasta el Mediterráneo. 

En ‘Ibérica Pura‘ se exhiben joyas que acompañaban los trajes de Gala.

Este vasto territorio, hoy casi despoblado, tiene unas tradiciones textiles y unas formas de vestir que hoy están casi olvidadas. La exposición ‘Ibérica Pura’ busca reconstruir la riqueza del vestir popular de esas tierras, explorando sus interconexiones, sus particularidades y su relación con el contexto histórico en el que se desarrollaron.

Trabajo en equipo

Para llevar a cabo una tarea tan grande y de forma minuciosa, el Museo del Traje Popular ha contado con la colaboración de importantes investigadores que han hecho el trabajo de camp’. “He comisariado esta exposición con Marcos León -cuenta Enrique Borobio Crespo, del Departamento de Cultura y Juventud de la Diputación de Soria-. Este es un proyecto coral. Nosotros, en la Diputación, no hubiéramos podido hacer un trabajo de esta envergadura si no hubiéramos tocado a arrebato a que los colaboradores hubieran venido a echarnos una mano”. 

Entre los participantes están el colectivo etnográfico burgalés ‘Con las Alforjas al Hombro’, que lleva ya unos años trabajando en la investigación de una forma rigurosa y comprometida con la veracidad y la localización de las piezas. De la parte de Aragón han contado tanto con Pilar Bernal como con Jorge Lanzuela, que han hecho la parte de Teruel y de Zaragoza. El colectivo ‘Cantares Viejos de Requena’, formado por Javier Marco y Pablo Martínez, han explorado el territorio de la Comunidad Valenciana, mientras que otras zonas de la Comunidad Valenciana y de la parte tarraconense de la Ibérica han sido exploradas por Joan Vicenç Semper y Miquel Angel Flores. 

La exposición ‘Ibérica Pura‘ puede visitarse hasta el mes de diciembre de 2025.

La provincia de Soria ha corrido a cargo de Enrique y también, La Rioja. “La Rioja es un territorio en el que no se había hecho mucho trabajo de campo vinculado a la indumentaria popular -cuenta Enrique-. Javier Asensio y Luis Vicente Elías estudiaron otros aspectos del patrimonio inmaterial de La Rioja, pero el tema de la indumentaria había quedado un poco diluida. Había alguna colección, como la de Maria Jesús Ruiz de Gopegui. De hecho, muchas de las piezas de La Rioja pertenecen a esta colección en concreto, pero también hemos recorrido la comarca de Cameros para localizar piezas muy importantes para esta muestra ya que seguramente de La Rioja no habían salido a Madrid trajes que se prestaron para la exposición de 1925”.

Evocando la exposición de 1925

En la ‘Exposición del Traje Regional’, Soria fue una de las provincias que más se volcó en la localización de prendas para mandar a Madrid. “De hecho, fueron uno de los mayores lotes que se reunieron -cuenta Enrique-. También es cierto que tuvimos la suerte que, en aquellos años, estaban en Soria insignes investigadores como fue Juan José Tudela y Blas Taracena, que habían realizado estudios sobre el patrimonio etnográfico y sobre la indumentaria de la provincia e hicieron una labor exquisita”.

Detalles de sayas bordadas de la exposición ‘Ibérica Pura‘.

El Museo Provincial del Traje Popular en Morón de Almazán organiza, cada dos años, una exposición temática y en esta ocasión, han decidido hacer un homenaje a la muestra de 1925. “¿Qué da título a la Península ibérica? Pues el Sistema Ibérico, en el que Soria se encuentra justamente en un punto del comienzo y del centro de ese Sistema, es decir, el Moncayo es el punto más alto del Sistema ibérico y lo comparte con la provincia de Soria con la de Zaragoza -puntualiza Enrique-, entonces queríamos expresar cómo ese sistema montañoso no era un sistema que bloqueara, que lo convirtiera en un territorio cerrado sino que hacía que la cultura transcurriera por todos esos conglomerados de sierras y valles”. 

La labor de recopilación de prendas y accesorios para la exposición de 1925 no tiene nada que ver con la que se ha hecho un siglo después. “En 1925 el uso de estas indumentarias estaba muy reciente es más, en algunas provincias todavía se mantenía vivo. Fue muy fácil recopilar los trajes para crear la exposición del 1925 porque en la España interior todavía había hombres y mujeres que vestían de esas maneras. A nosotros ahora nos ha costado más, pero desde la Diputación de Soria tenemos que agradecer a las más de 250 personas que han cedido piezas para esta exposición. Esta es una exposición que no ha salido de fondos del Museo. Esta exposición ha salido de las casa, conocemos casi todos los nombres y apellidos de las personas que las vistieron. Es una exposición que la ha hecho el territorio”. 

Gente que hizo historia

Han sido las personas, los habitantes del Sistema Ibérico, los que han llenado las vitrinas del Museo con tesoros heredados de sus antepasados. “Hemos tenido mucho cuidado en mostrar eso de una manera rigurosa. No queríamos piezas que habían perdido esa contextualización con el territorio, todas las piezas tienen esa trazabilidad. Muchas veces estamos pensando que las exposiciones textiles se limitan a vestir muñecos, y no”.  

En la exposición ‘Ibérica Pura‘ hay una importante representación de trajes del día a día.

El comisario de la muestra, Marcos León, suele decir que hay ser conscientes de que se está dando voz a esas personas que no la tuvieron en la historia. “Las clases populares hacían la historia, pero la historia del pueblo -puntualiza Enrique-. No la gran historia. En estos momentos damos voz a esas clases populares y vemos cómo piezas de las serranías valencianas entroncan con piezas de las serranías burgalesas y sorianas o con riojanas o conquenses. Esta exposición debe servir para que otras instituciones tomen el testigo en crear equipos de investigación para que, en lo que se pueda, poder sacar adelante trabajos de lugares en los que no se ha trabajado suficiente o está por trabajar”.

Además, es una forma de dar visibilidad a las zonas rurales. “Y qué mejor visibilidad que con los nombres y apellidos de las personas que los habitaron, y con los nombres y apellidos de las personas que han guardado ese legado. No hay nada más ligado al territorio que la gente que vive en él, y no hay nada más ligado a las personas que la ropa que toca piel con piel todos los días”.

Con rigor y sentimiento

La exposición ‘Ibérica Pura’ tiene una carga sentimental muy importante. “Muchos de los trajes han sido depositados, prestados, por las familias. La gente que hemos hecho el trabajo de campo para localizar las piezas podríamos contar las historias personales que hay detrás de muchas de esas prendas y de esos conjuntos -relata Enrique-. Si las prendas hablaran, lo harían sobre vicisitudes históricas, de sentimientos habidos y de por qué se han guardado. Hay muchas prendas que llevaban medio siglo, o más, guardadas en el arca simplemente porque habían sido piezas de sus antepasados y no habían sido usadas nunca después de la persona que las llevó”.

Conjunto de pastor trashumante de Villar del Ala en la exposición ‘Ibérica Pura‘.

Hay un traje expuesto en ‘Ibérica pura’ que a Enrique le ha emocionado especialmente. “Es un traje de pastor trashumante del Valle del Río Razón, de la localidad soriana de Villar del Ala, por muchas razones pero sobre todo, porque se juntó la familia. El traje había pasado a varias manos, se había dividido, y cada una de las nietas tenía una parte del traje y ellas se han juntado para componerlo. Tenemos el nombre y los apellidos de la persona que lo vistió, lo fabricó, porque los pastores se curtían sus propias pieles y las cosían. Tiene una mochila toda tallada con las iniciales del pastor. También porque le hemos puesto cara a esa persona ya que tenemos fotografías de principios de siglo del propio pastor vistiendo alguna prenda. Para sus nietas, muchas de ellas de ochenta años para arriba, volver a juntar las prendas y componer el traje y tenerlo ahí expuesto ha sido muy conmovedor”. 

La tradición está muy viva

Desde la ‘Exposición del Traje Regional’ a la de ‘Raíces’ y la de ‘Ibérica Pura’, algo ha cambiado. En un siglo, el interés por la indumentaria tradicional ha ido en aumento. “Ahora la indumentaria está muy en boga hacia las nuevas representaciones, sobre todo en la moda actual. Vemos todos los días costureros, modistos y creadores que beben, se inspiran, en piezas populares”. 

Trajes tradicionales femeninos en la exposición ‘Ibérica Pura‘.

Se puede pensar que los trajes populares que más motivan son los de Gala. Aquellos que están confeccionados con ricas telas y embellecidos mediante bordados, pedrería y lentejuelas. Pero, como dice Enrique: “cualquier traje, desde los más recargados hasta los más sencillos, tiene un por qué”. Los expertos no sólo valoran la estética. “Cualquier traje nos habla de unas modas o de una situación comercial. Nos habla de una situación económica, de un gusto estético o de ese estilo del país, de ese estilo comarcal, de ese estilo provincial, de ese estilo de la zona. A nosotros, todo nos da información”. 

Casi siempre, las familias han conservado los atuendos de Gala por ser los más valiosos pero en ‘Ibérica Pura’, no han querido centrarse sólo en ellos. “En esta exposición hay capotes de pastores, mantas de ir al campo, faldas u otras prendas confeccionadas con las mejores materias primas o joyas, que se llevaban en contadas ocasiones para mayordomías o actos festivos de interés. Es en estas actividades, sobre todo actos rituales, donde quedó fosilizado el vestir más arcaico, el vestir de las abuelas de nuestras abuelas. Ahí quedaron arquetipos históricos que no fueron tan influenciados por la moda del momento”. 

Recopilar datos

Por otra parte, el traje del día a día aporta otro tipo de información. “Cómo evolucionaban las modas y cómo absorbían los trajes populares las tendencias del momento. Eso también es muy importante porque habitualmente pensamos que las modas internacionales no llegaban a los pueblos, o llegaban muy tarde. No es así, llegaban y se perpetuaban acomodándolas al gusto popular”.

Detalle de pañuelo bordado expuesto en ‘Ibérica Pura’.

Entre los trajes singulares que Enrique recomienda de ‘Ibérica Pura’ está “el traje de mayoralesa de Villar del Arzobispo (Valencia). Es un traje maravilloso que agradecemos a la localidad y a sus habitantes que nos lo hayan localizado. El equipo valenciano consiguió componer un traje de mayoralesa digno de estar en cualquier Museo Nacional. También me quedo con trajes más humildes o vinculados a nuestra tierra, como una Piñorra Visontina, que son trajes que quedaron ritualizados en festividades como el Día de San Roque, en la localidad de Vinuesa, con esa ‘Batalla de las mujeres’ con los pinochos, pues tenemos dos Piñorras Visontinas como representación de la provincia de Soria”.

Fotografías de Diego Mayor.

Ibérica Pura‘ en el Museo Provincial del Traje Popular. Palacio de los Mendoza. Plaza Mayor, 1. 42223 Morón de Almazán (Soria).