Algunos jóvenes diseñadores, cuando tienen que presentar su trabajo de fin de estudios, se fijan en los trajes tradicionales de su región para inspirarse y crear algo nuevo, fresco y diferente. Ese es el caso de Paola Barreto que ha tenido a la isla de La Palma (Islas Canarias), como ejemplo. “Empecé a utilizar la indumentaria tradicional como referencia en el último año, cuando decidí que mi Trabajo Final de Grado se centraría en este tema. Hasta ese momento, no había trabajado directamente con estos trajes”.
Hay que señalar que el folclore se vive intensamente en todo el archipiélago canario. “Es algo que realmente une a las islas -cuenta Paola-. Y en La Palma tiene un peso muy importante, ya que no solo mantiene vivas nuestras tradiciones, sino que también conecta a la sociedad actual con la cultura de nuestros antepasados”.

La colección de Paola Barreto se basa en la reinterpretación del traje tradicional de La Palma.
Al descubrir los trajes tradicionales y profundizar en ellos para su proyecto, Paola sintió una conexión especial. “El trabajar con ellos me ha permitido estar en contacto con la tradición, y considero que es algo muy importante y necesario, no solo desde el punto de vista creativo, sino también cultural”. A través de su trabajo, Paola ha buscado dar visibilidad al traje tradicional de La Palma. “Quiero promover su uso y explicar a la gente cómo nos vestíamos antaño”.
El encanto de la enagua
El traje tradicional femenino de La Palma se caracteriza por su camisa y una enagua en lino blanco, que solían compartir los mismos bordados. Encima de la enagua, se coloca una falda de lana con un ancho plisado en la cintura, a menudo con grandes puntos. Sobre la falda, las mujeres llevaban una pañoleta o un manto sobre los hombros, y cubrían su cabeza con un sombrero o una toca, complementando el conjunto.
La colección de Paola Barreto se ha basado precisamente en diseccionar las prendas femeninas del traje tradicional palmero y reinterpretarlas. De todas ellas destaca la enagua, pero hay más. “También utilizo la mantilla, los zapatos tradicionales o la camisa. Mi estética tiende a los tonos claros y neutros, por lo que la enagua se ha convertido en una de mis piezas favoritas, no solo por su bordado de realce, que representa muy bien mi identidad como diseñadora, sino también por el trabajo y la artesanía que conlleva”.


Paola Barreto ha trabajado con los tejidos tradicionales del traje típico de La Palma, principalmente lino y tefetán de seda.
La diseñadora apuesta por el ‘historybounding’ o, lo que es lo mismo, la práctica de incorporar elementos, siluetas o inspiración de la vestimenta tradicional en el guardarropa moderno y habitual. “Lo que me interesa es darles un doble uso: no dejar que estas prendas estén guardadas y sólo se usen en ocasiones culturales, como romerías o festividades, sino también integrarlas en looks más actuales y cotidianos”.
En el contexto del traje tradicional de La Palma, el uso de la mantilla se asociaba principalmente a los trajes reservados para ocasiones solemnes como asistir a la iglesia o realizar visitas formales. Esta prenda, con el tiempo, cayó en desuso. Generalmente, la mantilla palmera se caracterizaba por su forma de gran triángulo con una caída a menudo redondeada en la espalda, confeccionada en tejidos como el crepé y disponible en varios colores, incluidos el amarillo, blanco o negro, dependiendo del periodo y del contexto de uso. Su función principal era adornar y cubrir la cabeza, complementándose ocasionalmente con sombreros de copa baja; no obstante, es importante señalar que en la vestimenta de faena o uso diario, esta pieza era reemplazada por pañuelos, tocas o el distintivo sombrero de copa alta.


El cuidado de los detalles son una característica de la colección de Paola Barreto.
Para Paola, la mantilla es un elemento precioso y versátil. “Se puede combinar en el día a día y elevar cualquier look, especialmente mezclando tradición con tendencia actual. Por ejemplo, ahora está muy de moda usar pañuelos o mantones atados a la cintura, así que incorporar una mantilla tradicional en ese estilo me pareció perfecto”.
Lo que más le entusiasma de la mantilla es el trabajo artesanal que hay detrás. “Aunque visualmente es un triángulo, ese triángulo está lleno de bordados, muchos de ellos realizados a mano. Antiguamente las mantillas canarias se confeccionaban con seda, y los motivos bordados solían ser vegetales, representando la naturaleza de las islas y conectando con nuestra identidad cultural. Para mí, trabajar con la mantilla es trabajar con un pedazo de historia, reinterpretándolo para el presente y creando un diálogo entre tradición y modernidad”.
La elección de las materias primas
Por la feminidad de sus siluetas y por la elección de tejidos y tonalidades, podría pensarse que Paola Barreto se centra en trajes nupciales. Pero nada más lejos de la realidad. “Al ver mis vestidos en tonos blancos, nude o beige, muchas personas los asocian automáticamente con trajes de novia. Esto se debe a los colores que utilizo; si trabajara con rojo o azul, no habría esa percepción. Elijo estos colores porque me representan, transmiten armonía visual y elegancia, y reflejan mi gusto personal. Mi objetivo es crear diseños actuales de alta costura inspirados en mis islas, reinterpretando la tradición sin limitarme a contextos ceremoniales”.


La diseñadora Paola Barreto colocando uno de sus trajes.
Para esta colección Paola trabajó con los tejidos tradicionales del traje típico de La Palma, principalmente linoy tefetán de seda. “El lino, antiguamente llamado ‘tejido de hilo’, se cortaba a la hebra, yo lo utilicé en un vestido inspirado en la camisa tradicional y la enagua, fusionando ambas piezas. El tefetán de seda lo empleé principalmente en la falda exterior, inspirada en la falda tradicional, que forma parte del traje de manto y saya, y del traje de gala. También lo utilicé para un cuerpo con volumen bordado, manteniendo la conexión con la artesanía original”. Además, la creadora incorporó el tejido de brocado, que es el que se utilizaba, y se sigue utilizando, para crear los justillos. Y la sarga ha servido para crear una espléndida chaqueta inspirada en la mantilla.
Bordados que describen una isla
Hay que destacar la complejidad de sus bordados, una labor artesanal por la que la isla es históricamente conocida. Este arte no solo embellece la vestimenta popular, sino que subraya su valor cultural. Paola se ha tomado el tema de los bordados muy en serio. “En La Palma, el bordado ha sido una de las artesanías más características y durante años, fue una fuente importante de ingresos para muchas familias. Históricamente, los bordados palmeros se inspiran en motivos vegetales, como hojas y flores, simbolizando la conexión con la naturaleza y la vida cotidiana de la época”.
Las técnicas más tradicionales incluyen el bordado de Realce, el Punto de Cruz y el Richelieu, cada una con su propia complejidad y belleza. “Los colores también eran significativos: los bordados en realce se realizaban al tono de la enagua, mientras que los bordados en punto de cruz solían ser negros, formando diseños geométricos y vegetales”.


Paola Barreto apuesta por recuperar la artesanía tradicional del bordado a mano de La Palma.
Muchas de estas labores se hacían en prendas interiores como la enagua y la camisa, aunque en la camisa las mangas eran visibles y mostraban el bordado. “Con el tiempo, y debido a la simplificación de capas, hoy en día el bordado se usa principalmente en piezas exteriores y visibles, también se ha llevado este bordado a complementos, permitiendo que esta tradición siga viva y visible”.
En La Palma, todavía hay artesanas que bordan según el estilo tradicional. “Por ejemplo, mi vestido tradicional de tela de hilo, inspirado en la camisa y la enagua, fue bordado por una artesana que ha bordado desde joven y domina numerosas técnicas. La mayoría de estas artesanas son mujeres mayores, muchas con más de 70 años, y su conocimiento se ha transmitido de generación en generación”. Lo más deseable sería potenciar la enseñanza de estas técnicas para que no desaparezcan. Animar a que los jóvenes las aprendan para dedicarse a ellas de manera profesional. “Hoy en día, la tecnología permite bordar con máquinas, lo que ahorra tiempo, pero nunca reemplaza la belleza del bordado manual”.
Conciencia de pertenencia
En el futuro, a Paola le gustaría seguir profundizando en las prendas del traje tradicional de La Palma, reinterpretándolas y llevándolas a un terreno más contemporáneo, respetando siempre la tradición pero adaptándola a nuevas formas y usos. “Incluidas las del traje masculino”, apunta la diseñadora.


A Paola Barreto le gustaría seguir profundizando en el traje tradicional de La Palma.
Además, considera que es necesario dar visibilidad a los jóvenes diseñadores, especialmente a aquellos que se inspiran en la artesanía tradicional. “Es fundamental apoyar a quienes trabajan con respeto hacia la sostenibilidad y las tradiciones, impulsando el talento joven y la preservación del patrimonio cultural”. Sobre todo, en estos tiempos en los que la gentrificación y el turismo masivo repercuten en una pérdida de la memoria colectiva y como resultado, desaparecen las tradiciones y el tejido social que se ha gestado durante décadas.
Y aunque este problema se da en otras muchas ciudades europeas, en el archipiélago canario la situación es mucho más sangrante. “La masificación turística ha hecho que nos una como comunidad y archipiélago, motivándonos a valorar, representar y proteger nuestra identidad cultural -finaliza Paola Barreto-. En mi caso, desde la moda, contribuyo dando visibilidad a la artesanía y al patrimonio cultural de La Palma, conectando tradición y contemporaneidad, y mostrando la riqueza de nuestra isla a través de mis diseños. Este sentido de unión impulsa el orgullo por lo nuestro y el deseo de preservarlo frente a la gentrificación”.
