Existen comercios que son patrimonio histórico de una ciudad y Maison Empereur lo es para Marsella. Su larga trayectoria comienza en 1827, cuando François Empereur, fabricante de herramientas de profesión, compra la ferretería de Eugène Bolfras en la Place de la Bourse y la bautiza como Maison Empereur. En 1845 la tienda se traslada al barrio de Noailles, al final de la Rue d’Aubagne.
Más tarde, en 1862, el hijo del fundador, Louis Empereur, integra sus talleres de ferretería, lo que permite la expansión de la tienda. Hoy, es la octava generación la que sigue al mando de este negocio que ocupa unos mil trescientos metros cuadrados y que cuenta, además, con un museo-café en su trastienda y un apartamento turístico en la parte de atrás.
Saber hacer
Pero… ¿Por qué Maison Empereur es importante para Folkmania? Pues porque esta quincallería con muebles, droguería, objetos de cocina, lámparas, cuchillería, herramientas… cuenta con una interesante sección de prendas y accesorios tradicionales creados por artesanos o fabricantes con una larga trayectoria a sus espaldas. “El 90% de las Empresas del Patrimonio Vivo (Entreprises du Patrimoine Vivant) están representadas aquí -anuncian en su web-, perpetúan la tradición y la excelencia de la manufactura francesa y algunas han estado presentes en nuestros departamentos desde la fundación de la tienda”.


En Maison Empereur se pueden encontrar muchos artículos en el tradicional tejido Provenzal.
Desde sus inicios, la familia Empereur ha sentido pasión por esas fábricas que guardan su saber hacer centenario y sobreviven en estos tiempos de globalización. Maison Empereur cuenta con más de doscientas de estas empresas, tanto francesas como europeas, cuyos valores son la calidad, la transmisión del saber hacer tradicional, la pasión por el trabajo bien hecho y el compromiso con la excelencia. Para dar una mayor visibilidad a los productos de estas casas son destacados en la tienda online de Maison Empereur con el sello ‘M.H’, que significa ‘Manufactura Histórica’.
Piezas clave
De entre los artículos tradicionales que podemos encontrar en Maison Empereur destaca, por ejemplo, los zuecos de cuero con estampado vegetal antiguo realizados en la ciudad de Nantes; el chaleco Camargue, fabricado por una empresa de Nîmes, que se inspira en la indumentaria tradicional del sur de Francia. Además, Maison Empereur presenta también joyería (colgantes, brazaletes…) con la Cruz de Camargue, que combina la cruz con el ancla de los pescadores y el corazón y es símbolo de la fe, de la esperanza y de la caridad.


Para dar una mayor relevancia a los productos tradicionales, Maison Empereur los destaca en su web con el sello ‘M.H’.
Ofrecen una importante selección de artículos (camisas, faldas, bolsos, pañuelos, fulares, chalecos…) confeccionados con el famoso tejido provenzal, una tela resistente (casi siempre algodón) estampada con pequeños y repetitivos prints inspirados en la Provenza francesa como ramas, flores o motivos geométricos evocando un ambiente rústico y alegre. Señalar también la estola de la histórica marca Brun de Vian-Tiran, fábrica que funciona desde hace doscientos años en L’Isle-sur-la-Sorgue, en la Provenza francesa. Realizado con lana Antique Arles cien por cien, este chal de gran tamaño, con su aspecto rústico y atemporal, es cálido, duradero y ligero.


Las fábricas seleccionadas por Maison Empereur destacan por su saber hacer centenario.
La relevancia de los sombreros no se queda atrás y hay varios modelos con gran tradición e historia, como el icónico sombrero unisex Chouan, usado desde el siglo XIV. Este accesorio tiene sus raíces en la historia de los chuanes, los insurgentes realistas de la Revolución Francesa. Una prenda tradicional realizada a mano por una histórica sombrerería francesa, con fieltro de lana negro semirrígido. Más veraniego, es el sombrero tradicional provenzal, en fibra vegetal, usado por las mujeres para protegerse del sol. Este modelo se adapta cómodamente a la cabeza y no se hunde gracias a su copa plana. Se sujeta con dos cintas negras que se atan bajo la barbilla y recuerda mucho al ‘Sancosmeiro’ gallego.
El trabajo crea tradición
Una de las bazas más destacables de Maison Empereur es la ropa de trabajo. Con el tiempo, la ropa de trabajo deja de ser solo un uniforme y se convierte en un símbolo de identidad. Representa un oficio, una clase social o una comunidad. Las personas se sienten identificadas con su atuendo, que les diferencia de otros grupos y les une a los de su misma profesión o región.


En Maison Empereur se presta especial atención a la ropa de trabajo como símbolo de identidad.
En el catálogo del comercio marsellés hay, por ejemplo, el pantalón Saint-Hubert, fabricados por Le Laboureur, un fabricante especializado en ropa de trabajo, en Digoin (Francia). Los pantalones Saint-Hubert de Le Laboureur son un homenaje a la tradición y la funcionalidad. Realizados con cutí de algodón de primera calidad (un tejido denso, denso y muy resistente), estos pantalones encarnan la robustez y la elegancia de antaño.
También de Le Labourer es la camisa en azul añil. Está confeccionada en algodón grueso, por lo que le aporta comodidad y resistencia. Haciendo un homenaje a los pintores impresionistas del siglo XIX, en Maison Empereur también hay una fiel reproducción de las batas que llevaban los artistas. Incluso se pueden encontrar los característicos monos azules de los mecánicos de los años 60. Y, cómo no, el emblemático gorro ‘Suroit’, de llamativo color amarillo que los marineros llevaban para protegerse de las tempestades.
Maison Empereur. 4 rue des Recolettes, 13001 Marsella (Francia).
