Raquel Cruces revisiona el villancico de “La Pastoreta”

El villancico catalán «La Pastoreta» es una popular canción tradicional, asociada a la Navidad, cuya letra se centra en qué regalarle a una pastorcita (‘Què li donarem a la pastoreta…), algo que refleja el carácter costumbrista de la época y la importancia de la figura del pastor en las festividades.

Su origen es muy antiguo, ya que aparece recogida al menos desde 1866 en el volumen I de Cansons de la terra: Cants Populars Catalans, de Francesc Pelagi Briz, lo que subraya su importancia en el patrimonio oral y cancionero catalán, y hoy en día sigue siendo interpretada en diversas adaptaciones por artistas contemporáneos y grupos infantiles.

“En esta ocasión os traigo una de mis canciones más queridas de la infancia y que siento que he cantado trillones a veces, de forma espontánea entre todos los 9 de diciembre y los 7 de enero de mi vida”, cuenta Raquel Cruces. En esta ocasión, se acerca a esta canción tan popular en Cataluña con la ternura de una canción de cuna.

Durante el proceso creativo, Raquel ha estado investigando, buscando partituras y otros documentos en la Fonoteca de música tradicional catalana y en el archivo sonoro del Càntut. Y para el arreglo vocal, ha mezclado algunos de los ‘tesoritos’ que encontró durante sus indagaciones, con las versiones anteriores que la artista había hecho de este villancico. Además, introdujo los coros de un canto de trabajo portugués que encajaban a la perfección con la melodía.

El trabajo en las cuerdas, realizado junto al guitarrista Francesc Fornos, llega con la intención de sumarle intimismo y dulzura, y “acercar este arrumaco a los espíritus contemporáneos que vamos todas necesitando volver a sentir la serenidad, la quietud y el descanso”, apunta Raquel.

Con la voz de Raquel y la guitarra de Francesc, el villancico de ‘La pastoreta’ volverá a resonar en nuestras cabezas durante estas fiestas navideñas y, como argumenta la artista, “las canciones que repetimos cuando somos pequeñas nos ayudan a vincularnos emocionalmente. Cuanto más las cantamos, mayor es el vínculo”. Una apuesta minimalista para volver a hacernos cantar: ‘què li donarem a la pastoreta?’