Folkligt: Raíces, artesanía y comodidad 

En los países del norte de Europa, la indumentaria tradicional se vive de una manera apasionada y apasionante. Mucha gente se viste con los trajes de su región para ir a una fiesta, casarse o simplemente, porque les apetece. Kerstin Nordlinder Arlid es la artífice de Folkligt, un proyecto que anima a suecos y suecas a convertir el traje tradicional en parte de su propia identidad y de su cotidianidad.

En Folkligt, Kerstin realiza a medida trajes tradicionales y, en este aspecto, da especial importancia a las necesidades de cada uno de los clientes. “Depende de cuál sea el motivo o el uso del traje que que se vaya a confeccionar. -comenta-. Si por ejemplo se quiere mostrar cómo era exactamente un traje tradicional de la zona de Blekinge, cuando los campesinos lo usaban a diario, o si se quiere un traje para vestir en algún momento especial”. Si se requiere una reproducción muy fiel al antiguo, ahí se requiere un importante trabajo de investigación: “Si mi intención es hacer una réplica exacta de un traje tradicional de antaño, lo más parecido posible a los originales, lo haré -comenta Kerstin-. Puedo hacerme una buena idea de cómo era su apariencia real con sólo mirar varias prendas en los museos o en sus archivos digitales”.

Una de las principales premisas de Kerstin es modificar, reutilizar y reciclar en todos los ámbitos, incluida la indumentaria tradicional.

Reciclar indumentaria tradicional

En su taller, también restaura piezas antiguas y adapta trajes heredados o encontrados en tiendas de segunda mano. “La mayoría de las veces, la clienta quiere un corpiño nuevo porque el viejo se ha ‘encogido en el armario’ y otras, quieren que se lo arregle. Entre los hombres, por ejemplo, lo más habitual que me piden es que les amplíe los bolsillos para guardar el móvil”. Ante la opción de hacer un traje nuevo o de actualizar uno antiguo, Kerstin no tiene preferencias. “¡Me gustan ambas! -asegura-. Me gusta mucho hacer un traje desde cero porque lo tienes tal como lo quieres, pero también hay algo divertido y desafiante en modificar, reutilizar y reciclar. Y tenemos que utilizar los materiales que ya se han producido para cuidar la naturaleza y nuestro planeta…”. Porque la sostenibilidad es deseable hasta en la creación de trajes típicos.

Hay que señalar también que realizar indumentaria tradicional no es una labor fácil. Requiere dominio del patronaje y de técnicas que, en estos tiempos, no son muy convencionales… “Existe algunos libros realmente buenos sobre cómo hacer trajes folclóricos tradicionales de casi toda Suecia, con técnicas y antecedentes históricos bien explicados, pero son manuales de los años 70 y 80 y el editor no tiene intención de volver a publicarlos. También existen algunos libros más actuales sobre las características de los trajes de algunas zonas de Suecia pero lamentablemente, no contienen la parte técnica. Entonces, la mejor manera de aprender a coser indumentaria tradicional es ir a clases con un maestro profesional. Y con ‘maestro profesional’ no me refiero a un sastre de ropa convencional sino a un hábil costurero de trajes tradicionales”.

Todas los trajes que realiza Kerstin están realizados a mano.

La importancia del hogar

En ese aspecto, Kerstin ha heredado la pasión por la vestimenta tradicional de su madre y de su abuela… “Me encantan los trajes típicos, su apariencia, los colores y materiales, la forma en que forman el cuerpo… Heredé los trajes de mi madre y, a través de mi abuela, aprendí mucho sobre los trajes de Blekinge y, por supuesto, ambas están siempre conmigo en mi corazón y en mi mente cuando creo, trabajo y uso los trajes. Pero para mí también es muy importante la investigación histórica, la etnología y el contexto en torno a las prendas; las personas que usaban estas telas y de todos los detalles de cada parte del traje. Cuando me pongo mi traje tradicional es como sentir la historia porque estos trajes desaparecieron del uso cotidiano hace al menos 150 años”.

Aparte de confeccionar, Kerstin baila y canta música tradicional, actividades que enriquecen su trabajo. “Crecí con el folclore sueco en mi familia y con nuestros amigos, por lo que la música siempre está cerca de mí en todo momento. Toco el violín y bailo, pero mi mejor instrumento es mi voz y, cuando trabajo con las manos, siempre me vienen a la mente algunas canciones porque el trabajo hecho a mano me recuerda a los versos de las canciones. A veces, incluso una canción entera puede inspirarme para crear y esa, es una sensación muy agradable”.

La pieza más especial del traje de la zona de Blekinge es el corpiño.

El corpiño es la estrella

Kerstin es experta en el traje de la zonas de Blekinge y de Östergötland, la parte más septentrional de Suecia. “Lo que caracteriza al traje de Blekinge es la forma fruncida del corpiño, las telas multicolores y la cinta de seda estampada, tanto en el corpiño como en la falda. Mientras que en el traje Blekinge no predomina el color rojo, como atestiguan varios corpiños antiguos atesorados en los archivos, en los trajes del norte de Östergötland, hay mucho rojo y estampado a rayas en faldas, corpiños y delantales. Eso es porque hubo una influencia de los trajes usados durante los años 1750-1820. En ellos, las coleccionistas se interesaban por las prendas más bellas y llamativas de la zona y, a finales del siglo XIX, pensaron que la ropa de color rojo era la más apropiada. Probablemente pensaron así porque no quedaron muchas prendas antiguas en Östergötland de este período para coleccionar, a diferencia del área de Blekinge, que sí había. Probablemente esto influyó en la apariencia que les caracteriza actualmente. El tema de cómo nos hemos influenciado unos a otros en nuestro proceso de confección de ropa tradicional en todo el mundo, es muy interesante”.

Como bien dice Kerstin, el corpiño es el elemento principal del traje de Blekinge. “Es la parte que marca la forma y el ajuste, es como una joya, y para ellos me gustan los tejidos elegantes y exquisitos”. Y aunque se lleve con la falda, el corpiño, la blusa, el delantal y los sombreros típicos, también puede usarse con piezas contemporáneas. Como bien dice la artesana: “Además de con las prendas las tradicionales, puede quedar muy bonito para combinar con otras piezas actuales como unos vaqueros, una falda moderna, un vestido, una camisa o una blusa floreada”.

Para los corpiños Kerstin utiliza tejidos más ricos y especiales.

Periódicamente, Kerstin imparte talleres donde los alumnos aprenden las técnicas necesarias para ser autosuficientes y puedan confeccionarse su traje a su gusto. “Siempre pienso que es importante dejar que la gente haga sus propias cosas porque eso te hace sentir importante, informado y completo como persona. Y creo que es importante organizar talleres de costura de trajes de forma tradicional, a mano, para obtener el aspecto y las formas reales de la persona que debe usarlos y aprender también cuáles son las partes más especiales que consiguen que el traje sea perfecto”.

En Suecia hay una nutrida programación de cursillos especializados. «No es difícil encontrar talleres -puntualiza Kerstin-. Sólo tienes que mirar más allá de tu propia ubicación y estar preparado para viajar a otra ciudad para asistir. A mis talleres acuden personas que viajan desde otros lugares, muchas veces en tren, porque quieren aprender el oficio de coser a mano y cómo adaptarlo a sus propios gustos”.

Kerstin imparte talleres sobre las técnicas de confección de la zona septentrional de Suecia.

Viste como sientas

A la hora de tomar conciencia de identidad, la gastronomía o la música son elementos muy populares y conocidos. Es más, existe incluso medios de comunicación especializados exclusivamente en estos temas. Pero esto no ocurre con la indumentaria tradicional. “Creo que no se puede separar ninguno de los elementos de la cultura porque, si quieres conocer la historia completa de tus raíces, necesitas tenerlos todos en un contexto histórico, cultural y social. Si separas cualquiera de los elementos del contexto, solo obtendrás información específica de ese tema, y eso podría ser suficiente si sólo te interesa la música tradicional, o la gastronomía o los trajes. Pero sólo te conviertes en un experto en ese tema y eso hace que sea difícil entender cómo y por qué tus antepasados realmente vivieron y usaron esa ropa o tocaron esa música, por ejemplo”. 

En cuanto a vestir ropa tradicional, hay gente que actualmente elige vestir trajes tradicionales para ser más conscientes de sus raíces. “La ropa significa mucho para nosotros, siempre lo ha sido”, asegura Kerstin pero la cultura actual juega un papel importante sobre lo que queremos vestir independientemente de nuestras raíces. “Muchas personas no tienen las raíces que creen necesarias para que se les permita usar ropa de una determinada zona. En ese caso siempre hago la pregunta: “¿No gritas lo que quieres ponerte hoy?» Si te gusta un traje típico de una zona en especial… ¡Llévalo! No necesitas el permiso de nadie, a menos que sea la vestimenta tradicional de un grupo minoritario que usa su ropa según una tradición viva, como el pueblo Sami en el norte de Escandinavia”.