El 18 de abril de 1925 se inauguraba en el Palacio de Bibliotecas y Museos de Madrid la famosa Exposición del Traje Regional. La muestra reunió 348 trajes completos, 3.914 prendas y elementos textiles, 668 fotografías y 237 acuarelas. Aquella exposición no sólo fue un éxito de público y crítica sino que también supuso la constitución, en 1927, del Museo del Traje Regional e Histórico que sería la base del actual Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico.

La sala de exposiciones temporales del Museo del traje acoge la parte más histórica de ‘Raíces’.
Pues bien, para conmemorar el centenario de aquella muestra, la institución acoge la exposición ‘Raíces. Cien años cambiando el patrón de nuestra historia’. Esta muestra, comisariada por Laura Jiménez Izquierdo, celebra aquel acontecimiento decisivo y rinde homenaje a las mujeres que hicieron posible la exposición de 1925: la duquesa de Parcent, promotora del proyecto, la Junta de Damas junto a Carmen Gutiérrez y Jacinta Hernández, responsables de la coordinación y el montaje.
Viaje en el tiempo
‘Raíces’ invita a descubrir el fascinante mundo de la indumentaria tradicional, a explorar su valor más allá de lo ornamental y a reconocer en ella el origen de nuestra identidad y cultura. La exhibición comienza en la sala de exposiciones temporales, al lado de la tienda. Aquí se pueden ver documentos de cómo se gestó la exposición de 1925, pero lo que más lleva la atención son los retratos de Antonio Prast, los cuadros de insignes pintores (Sorolla o Rosario de Velasco, por ejemplo) y los magníficos trajes expuestos. Son admirables, por ejemplo, el traje de invierno de hombre del Roncal, los trajes de aldeanos de Euskadi, el traje de labradora valenciana o el de payesa ibicenca.


La exposición ‘Raíces. Cien años cambiando el patrón de nuestra historia’, celebra el centenario de la exposición de 1925.
Pero hay muchos más, como el traje de payés catalán, el traje de hombre de Montehermoso con su magnífico peto; el traje de mujer de Benavente, el femenino de Las Cuevas (Soria) o el masculino de Candeleda (Ávila); los atavíos de novia de Fraga o de Lagartera; el traje de huertano de Valencia; el de fiesta femenino de Murcia… Vestiduras que representan la vida de nuestros ancestros tanto en su día a día como de los momentos más importantes de sus vidas.
Piezas especiales
Hay algunas piezas que llaman la atención por su rica artesanía, su singularidad o por ser muy llamativos y hasta curiosos. Me parecieron muy especiales las ligas con la inscripción ‘El amor que se desvela’ o el gorro de periquillo, ambas de Ansó; las almadreñas de Asturias en madera ricamente tallada… aunque lo que más llamaba la atención de los visitantes fue el estupendo traje de charra de la Reina Victoria Eugenia.


Traje de charra de la reina Victoria Eugenia y el atavío tradicional de Montehermoso.
Aunque no hay que dejarse llevar por los oropeles reales porque hay otros ropajes y elementos que merecen nuestra atención como el traje de maragato, el de mujer de Montehermoso con su característica gorra y una peculiar forma de sentarse en las sillas de madera y mimbre; la espectacular saya bordada zamorana y uno de mis favoritos por su sobriedad y misterio: el de la cobijada de Vejer.
Testimonios de la historia
La fotografía es un elemento crucial en ‘Raíces’. Prast fue un fotógrafo destacado de su época, conocido por su habilidad para capturar la esencia de los eventos más relevantes de la sociedad y de la cultura de su tiempo. Prast fue el encargado de retratar con detalle los trajes que se mostraron en la exposición de 1925 y algunas de sus fotos se pusieron a la venta como souvenir. Su trabajo no sólo sirvió para documentar el montaje de la muestra de 1925 sino también fueron una valiosa información sobre el contexto histórico de la misma.

Propuesta de Carmen 17 con una de las famosas Gorras de Centeno de Ávila.
En la exposición hay más fotógrafos que muestran sus particulares visiones de la indumentaria tradicional: Ruth Matilda Anderson por ejemplo, opta por un enfoque etnográfico y cotidiano mientras que José Ortiz Echagüe aporta una visión más estética e idealizada. También hay cámaras como la de Txema Yeste o de Cristina García Rodero. Fotógrafos contemporáneos que han plasmado en sus obras la fuerza y continuidad que supone la indumentaria tradicional. Unas artesanías y hechuras que inspiran a diseñadores actuales (Carmen 17, Made by Kös… ) y cuyas reinterpretaciones se pueden ver en la primera planta del Museo madrileño.
‘Raíces. Cien años de la exposición del traje regional’. Museo del Traje. Avenida Juan de Herrera, 2. Madrid (España). Hasta el 19 de octubre de 2025.
