Mi Rosa de los Vientos. Alta joyería baturra

La joyería tradicional que acompaña al traje de baturra se caracteriza por ser un conjunto de piezas de orfebrería plateada o dorada que aportan distinción y simbolismo al atuendo. Entre ellas destacan los ‘Pendientes de chorro’, largos y compuestos por varios elementos articulados que cuelgan, terminando a veces en forma de pera o gota; y también los ‘Pendientes de balconcillo’, cuyo diseño evoca las barandillas de los balcones antiguos. Ambos suelen estar decorados con aljófares o perlas pequeñas y espejuelos: pequeños trozos de vidrio tallado o cristal translúcido que cuentan con una lámina metálica colocada justo detrás para aportar brillo.

Las joyas protagonistas son el camafeo, que se coloca al cuello con una cinta ancha, y el  broche, que sujeta el mantón sobre el pecho. Todo ello complementado por peinetas y horquillas a juego que adornan el moño de picaporte, creando una imagen característica y artesanal de la tradición aragonesa.

Nueva orfebrería maña

La Asociación Cultural Mi Rosa de los Vientos combina la cetrería con la artesanía, ámbito en el que destaca la joyería tradicional realizada a mano por Beatriz Lozano. Junto a ella, participa buena parte de la familia. “Hace 17 años comencé mi andadura apoyada por mi marido y mis hijos, diseñando, creando y haciendo realidad todo lo que tenía  en la cabeza”, comenta la artesana. 

Juegos de Mi Rosa de los Vientos compuestos por camafeo y pendientes.

Con el tiempo fue necesitando más ayuda. “Berta se unió hace cinco años: ella me ayuda, apoya y, muchas veces, centra mi cabeza. El año pasado Samuel nos empezó a gestionarnos las redes sociales, mientras que su pareja, Alex, se encarga de la web. Mi marido, Alberto, asume la logística: lleva los paquetes a correos, reparte cuando no damos abasto, y sobre todo, es mi gran gran apoyo cuando me surgen ideas locas… Por último Claudia, nuestra hija, es nuestra mejor modelo”.

Materiales de calidad

Además de trabajar juntos, la familia ha sido muy activa con las tradiciones. “Desde bien pequeña en casa nos hemos vestido. Cuando conocí a mi marido, hace ya 30 años, le hicimos el traje de Baturro y ya no hemos parado. Incluso estuve hace unos años en la escuela de canto de jotas de Zuera, pero lo dejé por incompatibilidad de horarios. Siempre hemos estado muy ligados a la tradición y a la virgen del Pilar; unos años más otros menos, dependiendo del trabajo, pero hemos estado ahí. Hace seis años nos inscribimos como grupo propio en la Ofrenda de Flores y además salimos en varias procesiones como en el  Rosario de Cristal y en la Ofrenda de los Frutos”.

Beatriz Lozano trabajando en su taller de Mi Rosa de los Vientos.

La gente suele heredar las piezas de joyería antiguas y, por miedo a que se estropeen o se pierdan, suelen adquirir piezas más asequibles y de menor valor sentimental. “Lo que más se lleva el público es el juego de pendientes y colgantes. Algunas personas añaden peinetas y horquillas y alguna vez el broche; aunque este último ha ido perdiendo importancia aunque, en estos últimos dos años, parece que está recuperando protagonismo. Cada vez son más las clientas que, teniendo ya tienen su juego principal, nos encargan el resto de complementos a conjunto”. Y es que en Mi Rosa de los Vientos, no sólo trabajan juegos completos, sino también piezas sueltas.

En el taller que tienen en Zuera (Zaragoza) trabajan con metales de calidad como chapado en plata o en oro, aleación de rodio, plata, zinc y acero, también zamak, una aleación de zinc, aluminio, magnesio y cobre, reconocida por su alta resistencia, durabilidad. Bajo pedido, también realizan joyas en plata, cristal de Swarovski y alabastro. Sobre estos materiales aplican técnicas como “la pintura de esmalte, craquelado de esmalte. Esmalte de baja temperatura, talla de alabastro, filigrana de plata y resina”, enumera Beatriz.

El camafeo es esencial

El traje que se vista es fundamental a la hora de llevar (o comprar) un juego de joyería u otro. “Tenemos varias opciones: juegos más sencillos y pequeños, muy indicados para el traje de faena, y otros más elaborados, grandes y vistosos para los atuendos de gala”. Nadie se queda sin sus adornos: “Incluso tenemos unos pequeñitos para Bebés”, puntualizan desde Mi Rosa de los Vientos.

La joyería de Mi Rosa de los Vientos se caracteriza por la utilización del color.

Una de las piezas clave de la joyería baturra es el camafeo, que destaca por su alto nivel de detalle en rasgos, capas y matices, así como por incluir motivos (mayoritariamente religiosos) importantes para quien lo lleva. “Los camafeos son diferentes y totalmente personalizados según el  traje y el carácter de cada persona. Lo más importante es que sólo hacemos un modelo de cada uno; así nunca encontrarás a nadie con tu mismo modelo”. 

Ante todo, mucho color

¿Y qué es lo que más les piden? “Hay quién quiere algo muy personal o íntimo, con la imagen de un ser querido o su figura religiosa preferida; otros tienen varios trajes y quieren ir combinados con cada juego. Tampoco nos olvidamos de los hombre, para quienes también realizamos prendidos o broches personalizados”.

Además de pendientes y camafeos, en Mi Rosa de los Vientos crean peinetas, horquillas y broches.

El camafeo se acompaña con una cinta a juego realizada en diferentes materiales, desde terciopelo hasta grogrén. “Hemos añadido sedas, organzas, brocados y bordados e incluso, bolillos tanto artesanales como industriales.Tenemos anchuras desde uno hasta seis centímetros, dependiendo de los trajes, los cuellos y las preferencias”, explica Beatriz, quien destaca la importancia de jugar con el color y el estampado. “Los trajes de baturra han evolucionado mucho en estos últimos 15 años en color, forma y estilo; nosotros hemos evolucionado con ellos. Antes todo era dorado con cristal rojo o blanco y los trajes más sobrios y oscuros. Ahora no tienen nada que ver”.

Además, muchas de sus joyas pueden lucirse en el día a día. “Usarlas con los looks de diario me parece excesivo, pero para eventos especiales, sí. Aunque si lo piensas, nuestros pendientes o camafeos puestos en una cadena se pueden llevar en cualquier ocasión”. La cuestión es probar y ver cómo queda. 

Innovar para evolucionar

A la hora de diseñar, en Mi Rosa de los Vientos siguen creando modelos tradicionales, como relicarios y pendientes de bellota. “Es lo que menos hacemos, ya que hay estupendos artesanos que fabrican estos trabajos de maravilla y son los verdaderos expertos”. 

Las joyas de Mi Rosa de los Vientos se caracterizan por la innovación.

En Mi Rosa de los Vientos prefieren modernizar la joyería baturra y, para ello, recurren a la innovación para dar rienda suelta a su creatividad. “Al principio, cuando empezamos a introducir  color en nuestros diseños, hubo gente, sobre todo los más puristas, que no lo entendió. Nuestros trajes están llenos de color y de alegría, y no entendíamos por qué la joyería no podía ser igual. Sigue habiendo tradiciones y sobriedad, pero todo evoluciona y hay que adaptarse a los tiempos. Con perseverancia nos hemos hecho un hueco y podemos decir con orgullo que nos hemos convertido en una opción muy frecuente a la hora de buscar complementos”.

Temor a la copia 

En ocasiones esto les ha costado algún disgusto. “El diseñar, crear y lanzar colecciones originales nos ha llevado a ver copias burdas de las mismas”. Una joyería de imitación ha intentado aprovecharse de su éxito: “Muchas veces han dicho que son nuestros. Siempre decimos que copiar no es inspiración, es plagio. Pero es lo que hay y, con las redes sociales, es muy difícil que esto no suceda”. 

Las redes sociales son un arme de doble filo; aunque siempre se puede dar con gente de pocos escrúpulos, también son el escaparate de nuestros productos al mundo. “Abrimos nuestro taller para la venta en ocasiones especiales y nuestros juegos también se venden en prestigiosas tiendas con solera, pero vendemos mucho online y en redes sociales. Aunque a veces, vemos cosas que nos enfadan, tenemos que subirnos al carro de la tecnología. No podemos olvidar que, gracias a ella, la publicidad y la difusión son inmensas”.